Boletín Mercantil De Puerto Rico (San Juan, P.R.) 18??-1918
September 10, 1871
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sfiMro Utercatifíl fwerto-líce. AÑO XXII. REFORMAS. n. Conviene con nosotros La Razón periódico exaltado, pero mas explíci to, mas franco y mas apto para la dis cusión que su correligionario de la Capital, en que es, con muy escasas excepciones chocante el estado mise rable que presentan los campos de es ta Isla. £1 hecho por nosotros afirma do y que se nos negó suponiendo ma lignamente que nosotros no habiamos visto estancias mas allá de Rio-piedras, está plenamente confirmado por la confesión nada sospechosa del colega radical de Mayagüez que demuestra conocer á fondo la situación del jibaro, y solo diferimos en la manera de ha cer las consideraciones que de este asunto se desprenden y quizás en la proposición del remedio que tamaño mal exige; que aparte de los sentimien tos de humanidad, hay que tener pre sente que cuando la miseria invade en un país una clase numerosa, como lo es la agrícola de Puerto-Rico, no tar da mucho en hacerse general la pobre za y en presentarse ese mónstrúo aquí desconocido que en otros paises menos dotados por la mano de Dios, se llama pauperismo. El estado de miseria, de desmoralización yde de sidia en que se hallan la mayor parte de nuestros campesinos, es una cues tión mas grave de lo que á primera vista parece y es digna por tanto de mucha atención por parte del Gobier no y de la prensa. Achaca nuestro colega de Maya güez la culpa del mal estado econó mico del labrador porto-riquefio á los gobiernos pasados (¿y por qué no á los presentes?) porque no han sabido apli carlos medios conducentes paraproteger esta dase: es natural queasílodigaaten dido su empeño de hacer odioso un ré gimen civilizador de un mundo. Es tan elástica la política radical, sin embar go, tan tortuosa é indefinida que ácada rato se contradicen sus maestros. Si sois sinceros partidarios de los siste mas radicalmente descentralizadores y liberales, entonces habréis de ad mitir que el gobierno no tiene que ver nada en los asuntos que atañen á los intereses privados de los ciudadanos. Su misión no se extiende mas allá de proteger por medio de los tribunales ae justicia los intereses de todos con tra el fraude ó la falta de cumplimien to en los.contratos lícitamente cele brados, y de conservar el órden para que cada uno pueda entregarse á la ocupación que le convenga. Si al con trarío, opináis que, atendida la índole especial de la mayoría de los campe sinos de estas regiones, se necesita que el Gobierno empfée medios com pulsivos como los que existen en nues tras buénas leyes de Indias y en el reglamento de trabajadores, vigente, entonces abandonáis vuestros sistemas de laissezfaire, vuestro principios de mocráticos, para echar mano de me didas que no caben en vuestro credo 3 FOLLETIN. U UMBfflS DI CU Mil. VOSMA ra LOID mov TRADUCIDO POB I>. MU fi LA PEÑA. (CONTINUACION.) CAUTO PEIICS B 0. I ¡Oh, tdj á quien los Helenos atribuyen origen divino; Musa, creación fantástica del poeta!—Tanto han profanado tú nom bre en este mundo las modernas liras, que no'se atreve la mía á invocarte desde tu sagrada cofina. Yo, empero, he Vagado por las orillas de tu celebrado manantial; si, yo, he suspirado entre las antiguas rui nas de Belfos, donde solo se oye el débil murmullo de aquella fuente; yno he de wté quien turbe el reposó de las nueve her manas para engalanar tan sencillo canto asta humilde producion mía. o y' H. Vivia en otro tiempo, allá en la isla de Álbion, cierto mancebo tan insensible de suyo á los atractivos de la virtud, que pa saba todo el día entregado á la crápula mas jjffw jr ftrwba Jg ojdoi do í Este PERIODICO se publica los domingos, miércoles y viémes; y cuando las circun*- tancias lo exijen se dan alcances 6 suplementos,—PßEClOS DE ABTJNCIOS. —Has- f ta seis lineas de impresión, 4 rs. fts. y en pasando, 5 cts. la linea. Los sascñptores í pagarán 4 cts. Los anuncios por meses 6 años se pnblicarán 4 precios convencionales. PERIODICO POLITICO LIBERAL-CORSEE VA DOR, político-social. Dado lo primero, y por mas que nuestros pasados gobiernos no fueran radicales ¿cuándo han dejado de proteger al jíbaro su derecho de traba jar cómo y donde mejor le haya conve nido ó dejado de mantener el órden para que fuera perturbado en sus ta reas? Si lo segundo, ¿dónde están vuestras convicciones individualistas, vuestras libérrimas ideas? Nosotros que para la prosperidad de las Antillas no encontramos medios íuera de un sistema decididamente con servador en el cual cabe legalmente la facultad de obligar á trabajar á todo el que no tenga rentas, ó recursos ma nifiestos con que subvenir á sus nece sidades; de castigar al que juegue; de extrañár de la localidad al que sea nocivo á los vecinos, y de tomar otras medidas preventivas según los casos; nosotros si que podríamos quejarnos de la lenidad y blandura con que se ha mirado aquí la vagancia y el juego, motivos principales de la miseria que existe entre la mayor parte de las fa milias rurales: no los que todo lo toleran, menos el despotismo de nues tros gobernantes, despotismo imagi nario que nunca ha existido sino en ciertas imaginaciones inquietas y am biciosas que se han propuesto echai á tierra de repente el edificio construido con los esfuerzos y estudio de cuatro siglos. Son tantas y tan complejas las cues tiones que toca el ilustrado periódico ultra-reformista que trabajo nos ha de costar tocarlas todas en este artículo siquier sea someramente. Confesando la mala construcción de los bohies montados al aire convi niendo en que las familias que los ha bitan suelen subsistir de las frutas na turales que producen espontáneamen te los árboles, y de los peces que se crían en los ríos, ni mas ni menos que los indios, sus antiguos predecesores, pretende aún La Razón justificar la la boriosidad de la generalidad de los moradores de los campos de Puerto- Rico (y entiéndase que no hablamos de todos, que hay honrosas y no esca sas excepciones) porque (algunos) pa ra ganar un mísero jornal y una mez quina comida trabajan 7 horas bajo el sol ardiente de este clima. Pues en nuestra humilde opinión cabalmente el no estar mas altos los jornales depende del poco cultivo que hacen los campesinos en sus respectivos si tios de labor, ya sean arrendatarios, ya propietarios en pequeña escala y hasta arrimados. Pues qué ¿ignora el colega que hay muchos jornaleros que no tienen un plátano sembrado, ni un tubérculo alimenticio en los terrenos que le pertenecen ai rededor de su casa? ¿lgnora qué la mas completa falta de previsión se nota en muchos de esos hombres que no siembran una mata de coco, ni de cacao, ni de café, ni de nada cuyo fruto no se desarrolle en brevísimo espacio de tiempo? ¿No ha llegado á su noticia que hay jornaleros que trabajan solo dos ó tres dias á la semana porque con 8 ó 10 reales tie lienta Noche con el estrépito de su inmo derada alegría. Era de cierto, un liberti no cabal, sin reliquia de vergüenza y por démas aficionado á orgias y profanos de- Jeites, y pocas cosas tenían el privilegio de agradarle, salvo la compañía de impú dicas meretrices é insignes bebedores de alta y baja ralea, IH. Cbüde Harold era su nombre; pero la procedencia de este nombre, el linaje á que pertenecía, eso es lo que no me conviene decir; baste saber que porria por sus ve nas la sangre de una familia ilustre y re nombrada en otra época: á bien que una sola mancha puede deshonrar cualquier nombre, por más glorioso que en lo anti guo haya podido ser; ni todos cuantos bla sones desentierre la heráldica del polvo de la tumba, ni la florida prosa, ni las dul ces imposturas de la poesía, serán parte á embellecer las malas acciones, ó á consa grar el crimen. IV. Alegremente retozaba Childe Harold al sol de la edad juvenil, del mismo modo que otf a mosca cualquiera, bien ageno de pensar que, antes de haber llegado al tér mino de su breve jornada, bastaría un so lo revés de fortuna para dar al traste con todos sus regocijos. Pero mucho antes de haber atravesado siquiera el tercio de su camino, hubo de sobrevenir á Chüde lo que es pepr que la?adversidad misma: co- nen con que cubrir sus necesidades indispensables, prefiriendo carecer hasta de zapatos y de mejor alimento por no trabajar? Que esto pasa no se le puede ocultar á nadie que por mo tivos de populachería no tenga empe ño en oscurecer la verdad. Una prueba mas tenemos, aparte de las expuestas en este y otros artículos, de la falta de espontánea laboriosidad de gran número de los campesinos. Sabido es que en la Isla de Cuba en tran algunos millares de pesos al año en cambio de la cera que exporta, y que las estadísticas mercantiles de Puerto-Rico no acusan exportación alguna de este precioso artículo. Pues bien; teniendo esta privilegiada Isla un verano perpétuo y flores y yerbas frescas todo el año y tal aptitud para criar colmenas que los enjambres de abejas viven y se reproducen solas sin auxilio alguno humano en los montes, no se le ocurre á la generalidad de los labradores tumbar una palma ó varias, aserrar su tronco en cilindros que, desprovistos de sus filamentos interio res, quedan huecos y sirven perfec tamente para colmenas sin inas que colocarlos horizontalmente en el sue lo sobre unos atravesaños y allí, á la intemperie, con algún cuidado y mucha curiosidad, se obtiene en po co tiempo un colmenar productivo, susceptible de aumentar á proporción del trabajo que por él se torne su due ño, según hemos tenido lugar de ver lo en muchas modestas estancias de la grande Antilla. La Isla de Puerto- Rico que es mas accidentada, mas ri ca, si cabe, en plantas que su herma na y que no tiene grande extensión cubierta de caña (los ingénios de azú car no son convenientes á las abejas) debería exportar mas cera y mas miel de abejas que Cuba. Pues léjos de esa vemos en la Estadística mercantil cor respondiente al año de 1868 que te nemos presente, que esta Isla ha im portado en aquel año de la Península yde Cuba 19,603 libras de cera por las que ha pagado 14,702 escudos. ¿No es este un dato que habla elocuente mente contra la laboriosidad de los agricultores de este suelo en que so lamente puede tener miseria el hom bre que no quiera trabajar ó esté pri vado de salud? jSe remunera mal el trabajo al jíba ro jornalero? Pues no lo ofrezca á esos administradores de hacienda á que alude el colega mayagüezano; ofréz calo á la tierra, pídala en arriendo á quien la tenga, que si es laborioso, activo y emprendedor no ha de faltar quien se la ceda. Dirásenos, empero que no tiene con que subsistir hasta que coseche algo de lo que siembre; pero tampoco lo tiene cuando está en ex pectación de trabajo. Y si, como dice el colega, los árboles y los ríos sumi nistran alimento al jornalero cuando no tiene trabajo, lo mismo se lo da rán cuando trabaje por su cuenta. La Razón habla de los trabajos que pasa el jíbaro y los sudores que le cues ta ganar unjornal exiguo; describe ad ciedadíyya entonces llegó á serle intole rable su residencia en el patrio suelo, fcas ta el punto de parecerle mas solitario que lá triste celda de un eremita. V. Porque Childe llevaba recorrido á la sazón todo el vasto laberinto del pecado, sin importarle un ardite los males á qué babia dado lugar. Muchas eran las muje res por quienes había suspirado, aunque solo en una tenia cifrado sü amor; mas ¡ah! que esta mujer amada nuuca podría llegar á ser suya. ¡Feliz ella, que acertó á li brarse de quien hubiera manchado con sus besos tanta castidad, de quien no hu biera tardado en trocar sus encantos por vulgares deleites y en disipar su hacienda para sostener una prodigalidad insensata, sm dignarse nunca saborearla calma de la paz doméstica! VI. Así Chüde Harold traía el corazón har to desazonado y se inclinaba á huir de sus compañeros de libertinaje; dícese que á ve ces estaba á punto de soltar una lágrima, cuando el Orgullo venia á helarla dentro de sus párpados; solía pasear á solas, me lancólico y pensativo, hasta que al fin re solvió ausentarse de su pátria para ir á co nocer los ardientes climas de allende el mar; porque, saciado como estaba de pla ceres, casi apetecía el infortunio, y 4 true que de variar de escena, no hubiera vaci lado en bqjar ála misma región de lis ti WW#t TANARUS Domingo 10 de Setiembre de 1871. mirablemente la pobreza que reina en muchas familias de labradores puerto riquefioß. Todo esto nos dá compasión. Pero compare el articulista al la brador pobre de aquí con el de igual clase de los paises fríos donde son muchas mas las fatigas que cuesta precaverse contra el frío y las incle mencias del clima que contra el ham bre! Allí al infeliz á quien sorprenden los meses de invierno sin leña, sin ropas de abrigo, sin pan, no le que dan mas que dos recursos: la muerte ó mendigar un pedazo de pan duro abriéndose paso por entre el hielo y la nieve. Si se comparan las necesida des de un labrador que habita en cli ma tan benigno como este y otro que habite en la zona templada, siquiera sea en Astúrias ó Castilla, nadie po drá ménos de hallar una diferencia enorme entre el trabajo que á cada uno le toca hacer: el de aquí no tiene mas que una necesidad perentoria: comer; y para esto la tierra siempre le ofrece algún alimento espontáneo. El de allá tiene además necesidad de asa, de fuego y de ropa. Y como la necesidad es el aguijón mas eficaz para despertar la actividad humana, creemos que si el hombre es tanto mas laborioso cuanto mas se se para su residencia del Ecuador hácia el Norte, es debido á que cuanto mas inclemente es el clima en que vive mayores son sus necesidades. Aquí no existe ese incentivo para el trabajo, y por eso notamos á cada paso que si se entrega esta sociedad al self government ó al taissez fair- llamé mosle en castellano gobierno radical mente democrático, la producción de cae, las fuentes de la riqueza publica y privada se secan y la población ru ral desacomodada retrocede hácia el estado social que en estos paises te man sus primitivos moradores. Ahí están Santo Domingo, Ilaytí y otras naciones que atestiguan la exactitud de nuestra observación. Es, pues, indispensable que el Go bierno y el Municipio, siguiendo nuestras tradiciones en América, im pulsen la laboriosidad por medios que solo con los principios conservado res se avienen, es decir, con castigos según la ley, y premios oportuna mente aplicados, debiendo manifes tar con nuestra habitual franqueza que tenemos mas fé en la eficacia de los primeios que en la de los segun dos. Hemos dicho que la necesidad ca si exclusiva del labrador antillano era la de alimentarse. Pues ni esta necesidad se atiende debidamente. Entre la inactividad yla privación, optan generalmente por esta. Por eso, siendo así que en todos los pai ses los trabajadores de los campos son los mas robustos, los mas salu dables y los que mejor semblaute ofrecen ála vista, con gran desventa ja física de los habitantes de las ciu dades que á su lado parecen enclen ques, y esto lo hemos observado hasta en la isla de Cuba, aquí por ei VII. Childe Harold abondonó la casa pater na, vasto y venerable edificio, y tan ve tusto además, que parecía próximo á des moronarse, dado que sus macizas bóvedas ño dejasen de conservar aún bastante so lidez. ¡Oh, monástico retiró, condenado á tan viles usos! Allí, donde la Superstición tenia su guarida en otre tiempo, las hijas de Pafos cantaban y sonreían hoy á todo su talante; de modo que los monjes po drían muy bien imaginarse que había vuelto á lucir su época, si son verídicas las añejas crónicas y no calumnian ó estos santos varones. VIII. Con todo, en medio de sus más locos arranques de alegría, la frente de Chüde Harold revelaba á menúdo extraña pesa dumbre, como si turbase su mente el re cuerdo de algún odio mortal ó de alguna pasión malograda; pero nadie sabia lo que en esto hubiese, ni nadie quizá se caraba de saberlo, como que su alma no era de aquellas que, naturalmente francas y sen cillas, sienten alivio cuando desahogan su dolor; y ni aún recurría á la amistad en demanda de consejo ó de lástima, por más hondas que fuesen sus penas. IX. Y nadie le amaba—inclusos los mis mos á quienes hacia acudir, de lejos como de cérea, para tomar parte eu los excesos de su mesa y de su retrete; miserables adu- JjÉRj iVW! j fortuita ja w PRECIOS DE SUSCRIPCION.—Por un año adelantado en la Capital y pueblos dé la Isla, 10$.-6 meses id. id. 5$ 4 rs.-3 meses id, id. 3s. “Un mes id. en la capital 9 rs. Un mes id. en los pueblos de la isla 10 rs.-Un núm. suelto 2 rs. EL BOLETIN se envía _ v franco de porte á cualquier punto de la isla por conducto do sus agentes respectivos j contrarío, los campesinos son los dé biles, los enfermizos y los de rostro cadavérico: ¿Consiste tan extraño fenémeno en esterilidad de la tierra ó en deficiencia de la ley? No, y mil veces no. Consiste en la falta de es pontánea aplicación al trabajo; con siste en la falta de iniciativa propia; consiste en la falta de poner ent do vigor las leyes y los bandos coerci tivos que nuestros antepasados me nos teóricos, pero mucho mas cono cedores que nosotros de la inercia que imprimo el clima al habitante de estos paises, promulgaron con tan to acierto. Persígase la vagancia y el juego, y otórguense premios pecuniarios á los que se distingan por su constancia y destreza en el trabajo, esa miseria que asoma su faz fatídica por entre las colinas de nuestros abundosos campos, desapa recerá para dar paso á un bienestar general, base imprescindible de todo progreso moral y material. Esta es nuestra convicción leal y sincera: este nuestro consejo exento de todo espíritu de bandería aunque no fal tarán populacheros que le dén daña das interpretaciones, que ningún cuidado nos inspiran, tranquila como tenemos la conciencia. A riesgo de que se nos tache de difusos no queremos terminar sin ha cernos cargo de unas peregrinas de clamaciones de La Razón. •‘Es, dice, evidente que ninguno mani fiesta aspirar vehementemente, ni con mucho, á ciertas comodidades que para nosotros son ya necesidades. Verdades que Jamás hemos podido encentrar quien nos asegure que es mas feliz el Jhombre que ¡satisface, y sabe Dios cómo la mayor parte de esas que se dicen conveniencias de nuestra vida social que aquel que como el jíbaro frugal si no por propensión por hábito, nada echa de menos nada le hace falta, y por lo tanto, nada le contrístala privación de los goces ficticios, tras los cuales nos otros corremos anhelantes, y á veces tro pezando, y cayendo á veces en esa car rera. idas suponiendo que esto último sea una felicidad; el colmo de ella, será la suma posiblemente completa de esos goces. No comprometeremos á nadie h responder h esta pregunta: ¿Somos mas felices que los jíbaros de esta clase f Pero si es funesto el estado en que viven (nos re ferimos siempre únicamente á los que no están arrimados ni moran en ranchos de vara en tierra); como quiera que la vida es una escala, eu la que los hombres to dos no ocupan un rn smo peldaño; sí es positivo que de ellos á nosotros hay una gran distancia, por razón del bajo esca lón en que se eucuentran; también es po sitivo que aquel en que nosotros nos ha llamos no es de lo mas alto, comparado con el que á los potentados sostiene. Luego, preguntarse ¿por qué al jíbaro no se le ha de sacar de esa inactividad en que se halla, por medio de premios, con sejos y otros móviles? es lo mismo que preguntar: ¿y por qué no se ha de hacer son nosotros lo mismo para sacarnos de nuestra funesta medianía y ponernos en el pió de un lord? Pues así como nos pa rece un mal que el jíbaro no tenga nues tras casas empapel das nuestros balanei nes y sofós. nuestra porcelana loza común, blanca), y demas menajes que constituyen nuestro goce y nuestra vuni- razón del festín presente. Nadie, nadie le amaba—ni si quiera sus concubinas.; ver dad es que la mujer no se cuida sino de la pompa y del poderío, y solo donde es tos residen puede el liviano amor estar en su elemento. Las mujeres, como las mari posas se dejan atraer por el brillo, y Plu to suele cantar victoria donde hubieran fracasado hasta los serafines, X. Childe Harold tenia una madre, y no lo habia olvidado, pero eludió despedirse de ella; tenia una hermana á quien amaba, pe ro tampoco la vió antes de emprender su tristo peregrinación; y si tenia amigos, nin guno le mereció un adiós. No creáis por eso que ab.igaoa un corazón de acero; los que sabéis lo qué es haber cifrado toda su pasión en un corto número de objetos queridos, vosotros comprendereis sin duda que ta les despedidas solo sirven para despedazar aquel los mismos corazones en que uno quisiera derramar el bálsamo del consuelo. XI, Su casa su hogar, su patrimonio, sus tierras, las risueñas beldades con quienes se deleitaba, cuyos rasgados ojos azules, rubios cabellos y nacaradas manos ha brían comprometido la santidad de un ana coreta, y que por largo tiempo habian sa tisfecho sus juveniles apetitos; sus copas, rebosando en toda clase de costosos vinos, cuanto el lujo puede brindar de mayor atractivo, todo 10. dejó de buen grado, para at! á h| éh W Ow* y rwoj dad; así debe parecerle también á un lor¿ que es una gran infelicidad que cosotrof podamos acomodarnos Á no vivir én pata* cios de mármol alfombrados eo* tsrcio pelo, a no comer en vagilla d$ la China óde Sevres, ni pasearen magníficos co ches en una palabra, á no saciar todo* los p aceres de la opulencia de tac Ró fhschildés.” El sentido de las líneas que acn hamos de copiar equivale á la nega* cion de todo progreso, equivale negar los beneficios de la civiliza* cion, equivale, por último, d la su tentación de la bárbara teoríacomu* nista de que el hombre es tanto mal peifccto y feliz cuánto mas soncer* ca á las costumbres de los séres irrft* dónales. Si no ha}' ventaja entreia sociedad salvaje y la sociedad civili zada ¿á qué hab'arnos diariamente de instrucción, de adelantamiento, y de tantas otras cosas de que peren nemente se ocupan las columnas dei colega? Demasiado sabemos que d hombre 110 puede ser feliz, sino de un modo relativo, en ninguna posición que ocu pe en nuestra sociedad terrena. Esto nos lo dice la experiencia, nos lo ex plica la Religión. Pero ¿puede paran gonarse la satisfacción de las necesi dades de puro recreo, de comfort, como diría un lord, con la satisfac ción de las necesidades naturales, sa tisfacción que exige la naturaleza co mo condición necesaria para soste ner la vida? Pues si se debe protección oficial á todos los que no hayan alcanzado la posición de un lord, también es ab surda la caridad que, ademas de casas de beneficencia y hospitales para lo desvalidos, no crea también almace nes que dén gratis vestidos- de sed& á las coquetas arruinadas, y relojes y bastones á los elegantes tronados y di nero á los jugadores poco dichoso® y otros muchos artículos relativamen* te necesarios á personas que se hallan privadas de atender á necesidades que se han creado. Es raro que pinguna nación haya hecho el singular descu brimiento de nuestro colega. Pero ya hemos escrito más de lo que nos habiamos propuesto, y baste por hoy. A "EL PROGRESO” Agradecemos Íí este colega la cor* tesía con que ha procedido insertan do nuestro artículo Reformas en su número del dia 1? del corriente. Precede á esta reproducción un eru dito artículo sobre las leyes vigente# sobre el j uego, y nos pregunta si es tamos conformes con ellas 6 creemos necesarias otras. Respondemos que nos bastan las vigentes con tal que que se cumplan estrictamente. No nos sucede así con respeto al juego de gallos. Este le creemos perjudi cial por que dá lugar á muchos abu sos, y nos parece muy conveniente su abolición. 4 Debimos expresarnos mal cuando rer tierras de paganos y trasponer la línea Equinocial.* m Hinchadas las velas por el farorabls viento que mansamente soplaba y que pa recía complacido en alejarle de tu patria, fueron desapareciendo rápidas ante SU vis ta las blancas peñas basta confundirse lue go con su ceñidor de espuma; y entonces, acaso entonces se arrepintió de sil deseo viajar, como quiera que este silencioso pensamiento quedó sepultado en lo íntimo de su alma, sin que sus labios exhalasen una sola queja; mientras en tomo suyo vertían otros acerbo llanto y poblaban el aire con sus cobardes lamentos. xm. Pero á tiempo que el sol iba hundiendo en el mar su disco de oro, Childe Harold tomó su harpa, de la cual sabia arrancar veces no aprendidas melodías, cuando se figuraba que ningún oido extraño podía escucharle; y comenzó á pulsar sus cuer das y á entonar su canto de despedida en med o del sombrío crepúsculo. En tanto que la nave volaba con sus blancas alas per la líquida superficie, alejándose gradual mente el espectáculo de la ribera, CbilddL Harold dirigió áloa elementos este postrer adiós; i ConHmmé,) “A utos de sal ir de ieuia Cfetydd Hi i raid la firmé iuteucion no atravesar 1$ Fgtfifc y tm NUM. 107.
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nuestro colega entendió que nos com prometíamos á publicar en nuestras columnas, si accedía á nuestra peti ción, cuantos artículos tuviese por Conveniente escribir en contestación al nuestro. Nosotros quisimos decir que en el caso de tergiversar nosotros un artículo suyo como el había hecho con el nuestro, suponiendo que tra tábamos con nuestras observaciones d,©. deprimir á la clase agricultora por que dijimos las faltas de que ado lecen gran número de los que la com ponen,publicaríamos literalmente su escrito si así lo pidiese El Progreso lió aquí nuestras palabras: ‘‘Pudiéramos desentendemos de toda respuesta sobre este punto si El Progreso, procediendo con uua lealtal con que en igual caso procederíamos nosotros, y ac cediendo á nuestro ruego, que por lo que valga le hacemos, insertara integro en sus columnas el escrito nuestro que dió lugar al suyo y que llamó reforma'■■■ del Boletín.” ¿Es igual el caso? ¿De nuestros co mentarías'á sus editoriales Refor mas del “Boletín,” resulta enemis tado ÉtProgreso con alguien? Cree mos que no. Esto no obstante, inser tariamÓß con gusto sus artículos si no fuera que su mucha extensión y el mu cfiobilateral que nos agobia nos lo impide r por ahora al menos; lo liare mos mas adelante si en ello tiene em peño nuestro adversario colega. -r¿— YA .NO SE QUIERE LA ASBIÍLACH COMPLETA. Con verdadero cuidado nos tenia nuestro homeopático colega maya güezano El Eco del Pueblo desde que se sirvió increpar al periódico reformista de nuestra misma calle, porqtféí esté último había tenido por conveniente decir que “nfdiabia pe dido el sufragio universal para esta provincia, ni toda la pléyade de de rechos’ individuales iba á convertir á sus moradores en ricos y felices;” y casi íbamos á desesperar de obte ner respuesta, cuando la fortuna qui só'depararnos el editorial de El Pro greso de su número 106, correspon diente al 8 del corriente, que ha ve nido á desvanecer los temores que abrigábamos sobre el particular. No sabemos el efecto que habrá causado al periódico liberal-refor mista El Eco del Pueblo que desea para esta provincia el título I de la Constitución de 1869, con el sufra gio universal y algo más la última declaración del colega también libe ral-reformista, El Progreso. Pero sea de todo esto lo que quiera, es lo éíerto que los mismos que por el espacio de un año han estado pi diendo la asimilación completa con 1 nSdémá's pto Vincias de 1 a Monarquía; al pedir ahora el cercenamiento de uno de los mas importantes derechos políticos, convienen con nosotros en que dicha asimilación no puede tener efecto sino de una manera incompleta, que es lo que deseábamos nos con fesase el órgano mas importante del partido ultra-reformista de esta pro vincia. A .la verdad, no teníamos presente el párrafo del manifiesto del Comité Consultivo que nos recuerda. Pero entónces hay, no uno, sino tres par tidos liberales-reformistas. El auto nomista, el de asimilación absoluta y, el de asimilación limitada. ¿Quien s© entiende en este mare magn ami Contéstenos El Eco y los Sres. Cor chado y Labra. i Con el mismo criterio con que los radicales de El Progreso piden la restricción para el sufragio, la pedi remos nosotros uno y otro dia para los de reunión, asociación, de im prenta, sin cuyos derechos, lo deci íños" hoy y lo repetiremos cuantas veces sea necesario, se han poblado, se han enriquecido y han llegado á un estado floreciente, estas dos islas, únicos restos de nuestro antiguo po derío. Comentemos ahora uno de los pár rafos de-los que nuestro colega El Progreso nos dedica en la contesta ción que dá al artículo que publica mos bajo el rubro Vice-versas de LOS RADICALES. r Habla El Progreso ‘‘Sepa el Boletín Mercantil y sepa El Eco del Pueblo, que amamos la demo cracia y no pos asusta la libertad Hemos pedido y pedimos la asimilación completa, porque somos españoles y consideramos como injusta y ánti-política la idea de predominio y superioridad del peninsular sobreseí insular ó vice-versa, Somos her manos y queremos perfecta igualdad de derechos y deberes Para nosotros era nv9 llevadero el absolutismo ilustrado de Cjhlos IJlque la injusta y ofensiva exclu sión de 18í¡7.” Corno s© vé por el párrafo trans crita,- nuestro colega El Progreso vuelve á insistir en el temado la completa, con la idea, dnsé*, 4l &e -combatir el predominio y superioridad del peninsular sobre el ó vice-versa. Este argumen ta poca fuerza para noso fflBéSÍ? p jadiando Lsradj cales anteriormente al párrafo co piado, la limitación del sufragio, siempre queda subsistente una dife rencia entre las leyes peninsulares y las que hayan de regir en esta pro vincia. No queremos hacer hincapié en un de tan poca validez como el que aduce El Progreso, por que para ello tendríamos que recor dar que no hace aún un lustro pe dían los radicales de esta provincia la des-asimilación mas completa, cuando pretendían el régimen auto nómico, sin duda como un vínculo mas que los uniera á su adorada Es paña. Extrañamos muy mucho que de seando El Progreso una justa reci procidad de derechos y deberes con los habitantes de la Península, nada haya dicho nunca los moradores de esta provincia., de los deberes que traerá consigo la asimilación que pide, y muy especialmente de la contribución de sangre; nosotros es tamos íntimamente con vencidos que si. cada vez que desde sus columnas ha pedido el título 1 de la Constitu ción, hubiese dicho que la asimila ción había de traer las quintas y otras cargas análogas, muchos me nos serian los individuos afiliados hoy en el partido liberal-reformista de esta provincia, quienes hasta la presente no han yjsto mas que la parte bella y pintoresca de la asimi j lacion. Réstanos solo ocuparnos del pár rufo en et que dice El Progreso que no le teme á la libertad, porque esta será el vínculo que mas debe unirle á nuestra madre España. Sino tuvié ramos infinitos hechos prácticos (mu cho mas elocuentes para nosotros que las teorías de El Progreso) y que nos demuestran lo contrario de lo que este colega asegura, bastaríauos ver los benéficos Resultados que las doc trinas ultra-liberales, han producido en toda la América latina, y muy especialmente en Santo Domingo y en Cuba, para no dejarnos seducir por ios que creen en la panacea de los derechos absolutos. Por mas que lo que vamos á de cir no le sea grato á nuestro colega El Pr greso, cerraremos este artículo con la afirmación siguiente que no podía ser desmentida por aquel pe riódicoo: Sin derechos políticos abso lutos, pero con una razonable libertad práctica, la Isla de Cuba centuplicó su poderío ysu grandeza-desde el a fio de 1865 á 18'->B, época en que los únicos adoradores de la libertad, los que según sus propias declaraciones, solo desea ban reformas liberóles, (a sumieron en la ruina yen la desolación mas coni' ¡Acia, al parricida grito de “¡muera España S'lücaiTicaüco. EL SR. AZOARATE. La Constancia, ilustrado periódico que acaba de fundar en la Habana el entendido y patriótico publicista ca talán D. Gil Gelpí y Ferro, antiguo director de La Prensa y uno de los mas enérgicos impugnadores de los disolventes principios de El Siglo, entre otros trabajos que demuestran los vastos conocimientos de las cosas y personas de América que tiene su Redactor, publica el siguiente nota ble artículo. ‘‘Ya que en la mano tenemos la Constitución de Don Nicolás, esto es el periódico que en Madrid dirije, re dacta y sostiene el nunca bien pon derado Azeárate, con don Rafael de Labra que le sirve de cireueo para ayudarle á llevar la Cruz, no pode mos prescindir de decir cuatro pala bras acerca de un articulito publica do en su número del 8 de Julio diri jido ála Epoca titulado Pruebas de buena ley. Según se vé, el señor escritor radi cal que viaja como diplomático cuan tío vá á arreglar negocios de familia, es amigo de las pruebas de buena ley. Pero es el caso que pretende exigirlas á ios demás sin darlas él cuan do debiera, para aclarar cuestiones impo itantes. Dice lo que le parece contra los hombres que no quieren prontas reformas en el órden social de esta isla y contra los que especu lan con la inmigración asiática. Ra dical y partidario como el 3r. Labra de una transformación social inme diata, el Sr. D. Nicolás Azeárate ter mina su artículo, escrito con la íntima confianza del que cuenta con que na die le ha de contestar como merece, con las siguientes palabras: “Si-en Cuba no hubiera habido africanos y colonos asiáticos, de seguro ya no habría rebeldes, que son chinos y ne gros esclavos en su mayor parte, se gún testimonio que ha publicado la misma Epoca? Lntenclamonos, Sr. D. Nicolás; pues ya que en esa de Madrid no hay hoy quieft le conteste de una manera da ta, precisa y contundente, ús necesa rio hacerlo desde la Habana, Si en Cuba no hubiera habido afri canos ni asiáticos importados, Cuba sería una Isla que estaría en las mis mas condiciones ó én peores todavía eh que están algunas islas y penín sulas de las regiones intertropicales i de América, Asia y Africa: si no liu biese habido inmigración en Cuba, habría cómo lmy hoy en Nueva Ca ledonia, en las Islas de la Sonda, en la Nueva Guinea y en otras islas des cubieitas hace mas de trescientos cin cuenta años, solamente indígenas; y el Sr. D. Nicolás de Azcarate, sabio escritor y jurisconsulto hijo de Cuba que ha crecido en esta Isla y que aquí se lia educado, deba saber que los in dígenas de Cuba eran unos pobres salvajes que vivían de tortugas y de jutías, que pescaban con anzuelo de hueso; y que ni siquiera vestían todos taparrabos. El Sr. D. Nicolás de Az cúrate debe saber que el único por venir de los habitantes de la Isla de Cuba era en 1492 muy fácil de cal cular: los indígenas de la raza caribe que ya se hablan comido, después (le haberlos encordado, todos ios indi gemís de kisÁntiilas menores; que ai descubrírse las mismas engordaban y se cumian á los de Puerto-Rico y de ía parte Oriental de Santo Domingo, seguramente en pocos años habrían comido á ios débiles habitantes de Cuba. Si en Cufia no hubiese habido africa nos y colonos asiáíicos, dice ia uCons tifucion, que uo es un Código de ver dades de D. Nicolás, ya no habría in surrectos;” pero en este caso aun cuando los. Azcámtes hubieran sido criados como se crían los plátanos, las pifias, Jos anones y otras plantas exóticas en los invernáculos de Euro pa, de donde habría sacado D. Nico lás el caudal que ha necesitado para sostener la vida de magnate en Amé rica y en Europa? ¿Los negocios que íué a arreglar á Nueva-York no eran de familia y no entraban en los nego cios de la familia ia herencia de quien había negociado y no poco con io que ios que ios que ia disfrutan hace años condenan con tanta elocuencia? ¿Có mo lia olvidado D. Nicolás Azcarate lo que escribimos en Madrid á propó sito de ia reunión que tuvieron sus amigos en el Teatro déla Aihambia en el mes de febrero próximo pasudo? ¡Ah! El Sr. Azeárate caicuia que al gunos de ios que van a tomar sus almuerzos y á fumar sus oueuos ta bacos, creerán después de haber con denado en las columnas de su perió dico que la fortuna de JJ. Nicolás ia ha ganado cultiva ido él mismo ia tier ra como el austero Catón y ei modes to Cincinnato! ¡Cuánto pudiera ilus trar la materia una (Joans.oii de Ac cionistas antiguos de ia Empresa d ios Almacenes de Regia y de i lianc de Comercio! Cuanto podrían decir acerca de ia fortuna que tan patrióticamente gas ta el Sr. Azcarate, que con tanto do lor lamenta que se hayan importado africanos y asiáticos en ia Isla en que ha nacido, se na educado y ha dado tantos tees literarios á algunos accio nistas de otras Empresas y algunos clientes de D. Nicoiás que no olvi darán mientras vivan las onzas de oro y ios billetes de banco que les ha exigido en muchos casos! ¡Ah! Si la dominación española no húmese pesa do sobre ia Isla de Cuba, aunque D. Nicolás Azeárate, D. Raiaei de Labra y algunos otros hubiesen.nacido y se hubiesen criado'entre sus habitantes, no habrían encontrado herederas ri quísimas para casarse; no hubieran si do secretarios ni consultores de ¡So ciedades anónimas, ni hubieran podi do hacer pagar á los clientes penin sulares cien onzas de oro por escritos de tres ó cuatro hojas. Sin la dominación española y sin la inmigración de europeos, asiáticos y africanos en Cuba, no hubiera habi do mas que pobres salvages, cuyo ha ber todo junto no hubiera sido sufi ciente para pagar lo que ha gastado D. Nicolás Azeárate en uno de los al muerzos que ha dado en Madrid ó en uno de los tees literarios, que solia dar en lá Habana. ¡Qué lástima que el hombre polí tico que fué á Nueva-York, según di jo, á arreglar negocios con cierto cu ñado el ex-director del Banco de Co mercio, el que nos quería proporcio nar la dicha, con algunos amigos de tener en Cuba como moneda circulan te la de los Estados-Uaidos, sea tan mal economista que no conozca si quiera el origen de la riqueza de su misma casa. Si nos sorprende y nos admira el temor que hoy tienen á ios Gobiernos liberales de k Metrópoli algunos hom bres que en el mes de febrero de 1 869 no tan solo querían gobierno demo crático y asimilación, sino que pedían paran tías para conservar el* gobierno libre en las Antillas eh caso de que en la Metrópoli la triunfase, no nos sorprende meaos la actitud que.eu ciertasy deter mi nadas cuestiones to .ma.el periódico del Sr., D. Nicolás Az un tanto revueltas del Heraid de Nueva-York acerca /le las reclama ciones de los ciudadanos americanos. Quizá el Sr. Azcáraté tenga algún cuñado ciudadano reclamador: quizá se nos presente algún día como here dero ó apoderado de familia ó de Di rector de. Banco y de Almacenes, cu yo nombre figure en las listas de los que por infidentes tienen lus bienes embargados. Como, según parece, el Sr. de Azcá rate hizo un viaje de Madrid á New- Nork según dijo, con el objeto de ar reglar negocios de familia; y como los de cierto cuñado debían ser muy ex tensos y complicados, pues según aseguraba poco Antes de estallar la insurrección, le faltaba en la Habana moneda circulante y por esto en unión de sus buenos amigos quería hacer circu ir en Cuba la moneda anglo americana, nos inclinamos á creer que cierto Sr. D. Francisco, Director del Banco de Comercio que fué, y que pretendía que aquí circulara el Hollar debe tener ya en su poder do cumentos para probar que tiene cuan do menos tres ó cuatro patrias. De aquí concluimos que con la influencia que debe tener en Madrid el Sr. Az cárate y con los buenos amigos que tiene en todas partes un hombre de finanzas como D. Francisco, de cuya sabia y pura administración conser varán eterna y grata memoria los Sres. Accionistas de un Banco con Almacenes y con la Bolsa de la Ha bana por añadidura, no dudamos que al reclamar contra el decreto de em bargo, si algo embargado tiene, ten drán tales Sres. todo ei cuerpo diplo mático y toda la finaliza y la banca de su parte. INCENDIO. De La Razón del 5 tom irnos la si guiente noticia.: “La floreciente ciudad de Puerto Plata en la ecinaisla (Santo Domin go) íué reducida á cenizas en la n che del 21 del pasado, uareutá y seis de sus mejores edífi ios desapa recieron en el corto espacio de tres ho ras consumidos por el voraz elemen to, sin que pudieran nada los deses perados esfuerzos con que todos los vecinos procu abanatajarelb cendio. Puede decirse que hoy la ciudad es un montou de escombros. Por fortu ta parece que no hay q e lamentar desgracias personales-. Él Groberna !or Oivd y el Ayuntamiento de la ciudad elevaron Una exposición a! Gobierno de la Jiepuuiica para que este comunique la desgracia que ios aqueja a ios demás Gobiernos, en souoitu-i d auxilios para i A aeh os píe hoy se encuentran s.ü albergo j.” DOCUMENTO. Es tan notable ei decreto que el Gobierno superior político de la isia de Cuba ha expedido sobre ios Bienes embargados a los influentes, tan enér gicamente están trazados los princi pios de deiecho á que obedece el cri terio del Gobierno sobre este impor tante asunto, y encierran además tan útil enseñanza para los ilusos, que juz gamos conveniente y oportuno trasla dar íntegro este Documento á nues tras columnas. Gobierno superior político de la provincia de Cuba Exento, br.: —antes de que V E le dispensara la honra de nombrarle Secretario de este Gobierno Superior Po lítico, dedicóse el que suscribe al estudio de la grave y trascendental cuestión del embargo de los benes y de los infidentes ó sospechosos de infidencia yla debatió en la prensa de esta ciudad tomando por criterio el mismo que le parecía tener el Gobierno upremo respecto de aquellos contra quienes por las pruebas recojidas resultaban méritos suficientes para ser juzgados y condenados por los Tribunales y de este Gobierno Superior Político en cuanto á aquellos contra quienes solo apa recian sospechas, presunciones ó indicios, y seguro de que en sus soluciones no se apartaba do la Ley ha aplicado des pues de ser Secretario de V. E. las mismas doctrinas á los casos prácticos que se han sometido á su informe teniendo la buena suerte de que. el Exorno. Consejo de Administración aquí y luego el Go bienio S'upremy las haya aprobado con honrosas frases. Pero a pesar de esto ha notado que las resoluciones dictadas por V. E y lo que la sana razón yel interés de matar en su raíz el mal de la rebelión aconsejan, no se obtienen los resultados que son de desear,, ya porque no se han definido bien la esfe ra en que han de girar el Consejo admi nistrativo de bienes y sus relaciones con el Gobierno Super or Político ya porque las disposiciones dictadas para 103 casos de reclamación de algunos acreedores le gítimos contra esos bienes no se han com prendido bien, ya por otras razones que por ser muy sabidas de Y., E. se excusa el que suscribe de,epotiriaf. ahora. Y co mo este ma| ha, andado, acompañado de conflictos desagradables eníe dicho,>Con vjo y la Sen-otaría de.Y.;E, el quesio~ cr.btí se ha sentido obliga uo 4 poner el ledo en la, íi >.*a, profu udi ludo, más sea as odios propomenjlq,, cámo imtoa te d los, un radical remedio en la precie mocipn. A forturiadamente no le ha sido difícil alcanzar el ver ía ráu del mal Ha consis tido y cusiste este en que habiendo dis puesto el Qobierno Supremo que se .su prima el Consejo-administrativo de bienes creándose en su lugar uno meramente consultivo, y llenando V E. los vacíos de esa disposición por el desconoo miento en el Ministerio de Ultramar de todos los datos v noticias necesarias, no se haya dado, por una parte entero cumplimiento áel a y su instrucción adjunta, ni, por otra, se haya elevado al Gobierno Supre rao una exposición clara de las varias cuestiones que nacen de los embargos y de la resolución mas conveniente á os fi nes que uí hacerlos se lian tenido pre sen tes. También ha reconocido otro o ígen el mal cual es que, al irénos ul parecer, se lia cuidado mas de conservar ia integridad de as fincas em argados, rigiéndose por el erióueo ceio de que resulte mas pura por e e medio la administración de ellas, que de tener presente que los embargos llevan por primordial objeto evitar recur sos á la rebelión, castigar á ios rebeldes, y por ambos med os salvarla integridad leí territ.-rio; cuyo criterio ha producido necesariamente la c insccueuciu doloroso and? sua castigadas los acreedores espurio— es por i a razón sencilla de nj ser pagados a tiempo sus créditos con la enageuaciou ae los benes ellos afectos, por no vén det’ estos, V r E., dictó una disposición encaminada a enderezar esto entuerto: peí o desgraciadamente no ha sido bien cumplida 1 á quesean cumplidas, esas como las demás se dirige, Exorno. ¡Si esta moción, ya que V. E. puede hacerlo con que sea una verdad de hecho el decreto dé 25 de marzo de este año, toda vez que en su preámbulo se expone que confia el Go bierno en que donde no alcance las dis posi iones de la instrucción xjue le acom paña, ei celo de la autoridad Superior y económica de esta Isla, coa ¡u exquisita vigilancia, suplirá lo necesario para con se uir ei fin que el Gobierno se propone. Por de pronto, Excmo. Sr, el arrenda miento de las fincas embargadas es im posible tal como se previene en esas dis posie oríes lo que comprenderá V. E. al leer en eilasqua se hagan los arrendamien tos par un ano, pagándose en cuanto á las rústicas el 2o p.¿ ai tiempo de otor guiso la escritura, y el 75 p>3 restante al empezarse ia molienda: porque no ha bria quien hiciera postura bajo estas con alciones, que no guardan armonía con la iiuiui'uieza ae ios ingenios y grandes ha creadas ganaderas de este país, y a más esa conservación de lo embar udo en su caba¿ integridad, hace imposible el pago de los acreedores y la reaiizac.on de las incautaciones prevenidas en .as sentencias dictadas en Consejo de guerra para hacer electiva ia responsabilidad civil que, como pena accesotia, se dicta juntamente con ia corporal a fin de que á.noas sean im puestas. La conservaci n en administran on tan solo de los bienes embargados precautoria mente en virtud dei decreto de 25 de abril de 1869, siendo i Ores, es decir, n temen do so o e sí grav.mn uir ciamac o y 1 1 venta de lo mamiano mean tai' as io que ú nod mente responde a iodos ios derechos ljAciho. 6r. f por que est dentro le ia s.ey yla observa*icia de esta es la suprema ne cesidad de ¿a vida de las sociedades, pues ei cumpl miento de ia Ley, justificando esa venta, no solo hace justo ul Gobierno sino que ie houra corno recto ju gador Expuestas esta consideraciones, pusaei que suscribe a detaiiar las varias cuestio nes que se suscitan con motivo de esos embargos y a proponer lu resuiuciou que corresponde en cada caso. En el decreto en cuestión se habla en general de embargos, y de i-ienes y no de be ser así sino que debe establecerse una distinción, que según la clase del embargo y la candad de lo embargado ha de producir consecuencias diversas. Ei decreto de 20 de abril se propuso tan solo privar a ios sospechosos de infidencia de los medios de prestar auxilio á ia insurrección, y ha so lido hacerse; y se hacen los em oa gos á que se refiere, por datos de presunción ó indicios, sin aguardar á tener prueba com pleta. de modo que, como muchas veces se desvanecen estos ó el interesado hace prueba en contrario, esos embargos, suje tos á alzamiento, tienen tan solo el carácter de preventiv s ó precautorios, y así lo ha reconocido el Ministerio de Uitran ar al san ciouar con aplauso las regias aquí dictadas para resolver los casos de desembargo con arreglo á una jurisprudencia cierta y cons tante. tor otra parte para que se aco modaran los consejos de guerra al derecho penal para penar los de confidencia á ellos su je os, que es el derecho común, toda ve v que el delito.no es especai, ó sujeto al ódigo militaa y la lógica eligía que quien se rija por una ley la tenga toda presente aplicando de ella, no una parte, cual es ia pena corporal sino también Jas accesorias, de Ls que una es la indimniza cion de daños y perjuicios ccasionato por el delito, se han dictada algunas disposi ciones por V.‘E puraque al iniciarse una causa de infideucia dicten los fiscales ins ,tructoros de los sumarios auto de embar go en cuanto aparezcan datos de culpabi lidad contra determinada persona, y por que también en todas las sentencias con donatorias se provea la incautación de di chos bienes á fin de que llenen la respon sabilidad accesoria, con lo cual queda ya determiuado que estos embargos son di ferentes en su origen yen su objeto de los primeros. También cabe notable diferencia en fa calidad de los bienes embargados; unos son libres, es decir, no tienenen sobre sí carga alguna, miéntras que otros, a por gravámen hipotecario censario, ya por es tar sujetos ó un juicio pendiente en los Tribunales ordinarios, no pueden respon der en su libad, ni al objeto de los ambagos precautorios ni al liñ de Su in cautación por el Estudien cümpßiiilen to de unajsentencia ejecutoria Ni aque llos ni estas incautaciones puf* den ser en daño de tercero; y claro efl que teniendo anterior y.Jegalmente una respon sabilidad que limita la totalidad de su va lor, el Estado debß dejar libre esta; con cretándose al embargo incautación del iodo, minos lo que importe esa responsa bilidad. Pero aun hay más Lob bienes incauta dos en virtud de sentencia ejecutoria pa ra lar indemnizaciones de los daños cau sados por el delito* tampoco son de la misma clase, pues unos lo han sido en causa de reo presente, y otros en proceso de reo ausente, que ha sido juzgado por 10 misino en rebeldía y la ley vigente es dfe rente en cada uno de los casos. •Juzgado un reo presente y condenado á la pena accesorias de la 'ndemnizacion, sus bienes deben ser incautados por el Es tado y vendidos inmediatamente en públi ca subasta, ingresand su importe en ar cas reales con este destino .Sentenciado y condenado en rebeldía un reo sus bie nes deben ser incautados por la Hacienda, administrados por la Administración cen tral de propiedades del Estado, con infor me del consejo consultivo que se forme, y ai año de ia fecha de la sentencia vendi dos en remate como lo previene la lev vi gente H, título 37, libro 1 2, de la Noví sima recopilac on que dice: u y pasado di cho año no se habiendo dentro del presentado ni prendido el tal cansí ido, se ejecute luego la sentencia en ls ante V\ E: V. E los oye y con infor me del Oonrejo resuelve. Esta resolución debe ser cumplida por el Consejo sin ex cu- a. Otras veces e-os acreed res vienen pidiendo áV. la dec.aratoria de un de ¡.idio sob e esos bienes, yY.E es tam bién la única autoridad co npnente para oncederio ó negarlo: la resolución de V. E. no puede tener réplica por el Consejo y 8 empre es Y. E au oridad de apela cion de las disposiciones que tome el Con sejo, si a gana vez exediéndose de sus fa •ultades de consultivo se convierte en resolutivo. Esta doctrina es aplicable tam bién á la Intendencia si V. E aceptando este informe resuelve de conformidad con él. Sentada esta doctrina, que no tiene ré pli aen la esfera de la just cia, y está conforme con las disposiciones hasta abo ra dictadas, la resolu ion procedente, es muy obvia; la supresión del actual Conse jo administrativo de bienes embargados, y la creación del consultivo, á fin de dar á esos bienes el destino que donen tener según los pr ncipios expuestos: de cuyo exacto cumplimiento debe encargarse la Intendencia, y esto es lo que el que sus cribe prop ne á V. E„ rogándole lo san cione con su superior criterio y mandato* Habana 31 de jul o de 1871. —Ramón María de Araistegui. V J> r _ vr. A RESOLUCION. Visto el decreto de 25 de marzo de 1871 y la instrucción que le acompaña, y las demás disposiciones vigentes, y de conformidad con la secretarían Vengo en resolver que quede desde luegosuprimido el actuar Consejo administrativo de bienes embargados, dando gracias á los señores que lo componen, por los servicios presta dos, y.que se proceda á la creación del Cuerpo consultivo de la Administración eeatral dé Propiedades del Estado que deberá establecerse inmediatamente para los fines á que deben ser destinados Jos bienes embargados, según su clase y res ponsábilidades, al tenor de las disposicio nes vigentes, proponiéndome el lotenden te de Hacienda las personas competentes para su formación: declaro también que me reservo, con la facultad de decretar embargos precautorios, al tenor de lo dispuesto enel decreto de 20 de abril de 1869, la de fijar hasta cuánto ha fie subir ese embargo la de de>eml>argar totalmen te, yía de resolver sin ulterior recurso las reclamaciones que en queja, apelación ó de otro modo estableaban los interesa dos en los bienes embargados, contra lo que el Consejo y la Intendencia determi nen sobre ellas, salvo en todo lo que el Gobioi no Supremo disponga. Comuni qúese esta, disposición á la Intendencia pará’ su inmediato cumplimiento.- tai. maseda.
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