Boletín Mercantil De Puerto Rico (San Juan, P.R.) 18??-1918
July 16, 1871
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Bohlin ¿fierra útil M Pacrto-Rifo, A fin TYYT ÜJNU Aüi, Correspondencia del ‘‘Boletín,” Madrid 27 de junio de 1871. Sr. Director: Graves sucesos han tenido lugar después de haber diriji do á U. mi anterior corresponden cia, y poco ha faltado para que aque llas nubecillas de que le hablaba, en grosadas súbitamente por los vapo res dé la política y de una libertad que no comprendo, nos hubiesen traido la mas deshecha tempestad. Gracias á la Providencia Divina que nunca abandona á la Católica Espa ña no estalló la borrasca, si bien con tinúan en el horizonte algunos pun tos negros como diría el Sr. Ruiz Zorrilla, que no dejan de intranqui lizar á los ménos pesimistas. Seis dias hace que estamos en plenacrísis ministerial, cuya solución no me es fácil predecir en el momen to en que escribo, tantas y tan dis tintas son las opiniones de que se :en eco los periódicos que casi ex clusivamente se ocupan de esta im portante cuestión. Después de rail noticias contra dictorias sobre dimisión de algunos ó todos los individuos del Gabinete; resolución que aplaudían, los perió dicos radicales y desaprobaban los diarios que temen el rompimiento de la coalición, el dia 24 celebraron los ministros por dos veces consejo y anunciaron al Rey su dimisión que no les fué admitida; insistieron en ella, y por último, resolvieron reunir la mayoría del Congreso para so meterle la cuestión. Los presidentes de las Cámaras fueron también con sultados y, según dicen, unos emitie ron diversos pareceres, asegurando otros que estuvieron de acuerdo. Por separado envío á U. el acta de la reunión de la mayoría del Congreso, para que la publique. Según dice La Epoca después que los ministros se hubieron enterado de la parte pública y de la parte secreta de la reunión de la mayoría, hubo alguno de los Consejeros res ponsables que* creyó posible presen tarse de nuevo á la asamblea, com pensando lo débil de la situación ac tual con declaraciones enérgicas pa ra, lo futuro. El Sr. Ulloa expuso entonces que el ministerio tenia contraidos con la mayoría compromisos de que no po día prescindir, y que si sus propias diferencias no autorizaran la disolución del ministerio, lo exigiría la actitud en que se había colocado la mayoría en la citada reunión. El Sr. Martos fué de la misma opi nión, y como el Sr. Moret exigiera que las cuestiones de Hacienda se hicieran cuestiones de gabinete, á lo cual no suscribieron los ministros de proce dencia conservadora, quedó desde aquel momento confirmada la inevi table necesidad de reiterar las dimi siones. Mucho se discutió sobre las consecuencias de este suceso, prolon gándose el Consejo hasta la una de la FOT íT íKTIN. ■•DA*. Ifadvíd, 27 de Junio de 1871. Yo os saludo, amables lectoras puer torriqueñas, y me pongo á vuestra dis posición desde este diapara daros .cuen ta exacta en el Boletín Mercantil de todas las novedades que prescribe la caprichosa deidad, á la que tan re verente cuito rinde nuestro sexo. Os prometo desde hoy noticias cir cunstanciadas de todos los artículos del equipo femenino: pero os advierto que acerca del atavío de la muger, tengo mis ideas particulares, y que estas han de resaltar precisamente en mis escritos. Yo pienso, y así lo he hecho com prender siempre á mis lectoras, que la suntuosidad, no es el buen gusto, y que por el contrario, la sencillez, es hermana gemela de la elegancia. Además, la muger que vá siempre vestida de raso, eacages y joyas, ins pira ménos simpatías, que la que vis te con una modesta elegancia: todo la que deslumhra, envuelve defectos, ó á lo ménos impide verlos; y por bella que sea una muger, todo su mérito, ge atribule al lujo de su litarlo, si es 7 Este PERIODICO se publica los domingos, miércoles y viérnes; y cuando las circuns tandas lo exijcn se dan alcances 6 suplementos.—PßEClOS DE ANUNCIOS. —Has- f ta seis líneas de impresión, 4 rs. fts. y en pasando, á 5 cts. la línea. Los suscriptores í pagarán 4 cts. Los anuncios por meses 6 años se publicarán á precios convencionales. PERIODICO POLITICO LIBERAL-CONSERVADOR. madrugada del dia 26; pero todos los ministros convinieron en que solo un ministerio compuesto de las tres pro cedencias, unionistas, progresistas y demócratas, podría conllevar las difi cultades de la situación. Hay quien opina que esto fuera agravarlas. El Sr. Duque de la Torre quedó encargado de poner en conocimiento del Rey la irrevocable resolución del Consejo de Ministros, y así lo hizo á las 9 de la mañana, aconsejando á S. M. que llamara al Sr. Olózaga para for mar Ministerio: esto dio origen al ru mor de que el Sr. Olózaga estaba au torizado para organizar la nueva ad ministración, lo cual no era cierto, pues el General Serrano fué llamado otra vez á Palacio á las dos de la tarde y oyó de los labios de S. M. que, no ha biendo un voto adverso de la Cámara, carecía de razón constitucional para cambiar el ministerio. En el momento en que escribo es tán los ministros en las Cámaras dan do cuenta del estado de la crisis que indudablemente se resolverá en el Parlamento y todo hace creer que el debate será acalorado. Los periódicos radicales piden á voz en grito un ministerio que profese sus doctrinas. Si esto sucede, que to do es posible, creo, y quisiera estar equivocado, pero para las antillas espa ñolas, vendrían dias de dolorosas an gustias, si los nuevos consejeros de la corona seguían ciegamente el camino que les trazaran los hombres que se olvidan que son españoles cuando re piten: “Sálvense los principios aun que perezcan las Antillas.” Hé aquí como se expresa La Cons titución., cuyo director es el Sr. Azcá rate: “No deben ser Gobierno los que no es tén profundamente convencidos de que “los derechos individuales, independien tes de toda soberanía y superiores á todo convenio, son la raiz de la Constitución.” 1 No deben ser Gobierno, los que no acep ten que “la Constitución vigente, con to “dos esos derechos y con el sufragio uni versal que establece, tiene vigor y vir tud bastante para consolidar la paz en “nuestra pátria.” No deben ser Gobierno los que no es ten firmememente resueltos “á desenvol “ver la Constitución en las leyes orgáni cas y á traerla á sus consecuencias prácti cas en todas las esferas políticas, adrni “nistrativas y judiciales.” No deben, por ultimo, ser Gobierno los que no se hallen dispuestos “á abolir des “de luego la institución social en Puerto “Rieo, y á poner inmediatamente á sus ha bitantes en el pleno goce de los derechos “políticos.” Ya que hablo de la Antillas, pre ciosos pedazos de la nación española, cuya honra exige que las conserve á toda costa para evitar que sean presa de la mas bárbara anarquía, reproduz co íntegras, tomándolas del Diario de Sesiones, las patrióticas declaraciones del Sr. Ayala, Ministro de Ultramar hechas ante el Congreso en la sesión del dia 22, las cuales reanimarán el valor y la esperanza de los millares de leales españoles nacidos en este ó en apasionada de la magnificencia. En la sencillez hay algo de dulce y de humilde que atrae y que cautiva: y en estos tiempos en que el lujo des enfrenado lo invade todo, es mas fácil sobresalir por la modestia que por la ostentación. Para ser pues, elegantes, lectoras mias, no os es preciso en manera al guna arruinaros, ni comprar vuestras galas á costa de una tormenta domés tica: que el ser agradables y bellas, no cueste demasiado caro á vuestros padres y esposos, y sereis no solo mas admiradas, sino también mas queridas. Hecha mi profesión de íé, vamos á detallar algunas novedades.
Las modistas se ocupan en la ac tualidad, de preparar equipos de ba ños y de viage: á principios de Julio, la emigración es casi completa: y co mo los trages que para este fin se preparan sirven muy bien para ese clima, os voy á dar la descripción de algunos. Hablaremos en primer lugar de telas, y después de hechuras. La seda, está proscrita casi por completo durante los meses de vera no: solo se' vé en las funciones noc turnas, como teatros, reuniones y con ciertos: para paseos, y aun para visi tas se ‘llevan sultanas de lana fina y el otro lado de los mares que están sa crificándose por la Pátria. Las nobles palabras del Sr. Ayala serán un con suelo para los que se lamentan con so brada razón de que haya en España quien apellide rebeldes y facciosos á los que con una abnegación sin ejem plo defienden la integridad nacional. “El Sr. MINISTRO DE ULTRAMAR (López de Ayala.) Después de las pala bras que acaba de pronunciar el señor Fa bié, aunque su señoría ha excitado al go bierno á decir algunas sobre el asunto de su enmienda, pudiera muy bien excusarse este trabajo. Su señoría ha concluido su discurso repitiendo una frase que en este sitio ha pronunciado el gobierno de S. M. Desde el momento en que aquellas pala bras se pronunciaron hasta el presente, no ha habido ni puede haber nada que las desvirtúe: están subsistentes y le estarán mientras subsista el sentimiento de la dig nidad en España. Pero ha hablado también S. S. de cier tas alarmas que produjo el párrafo del pro yecto de contestación al discurso de la co rona, relativo á los asuntos de Ultramar. Yo creo que este párrafo ha sido ya sufi cientemente explicado; yo creo que este párrafo después del discurso del Sr. Ro dríguez, no da ocasión ni pretexto para que se alarme la mas exquisita suscepti bilidad. Por lo demás, público y notorio es que en vista de la alarma suscitada por ese párrafo, el Sr. Nuñez de Arce, de acuerdo conmigo, presentó una enmienda en la cual se cóntenian los mismos prin cipios, si bien con diferentes palabras, de la enmienda presentada por el Sr. Fabié. El gobierno de S. M. y el digno presiden te de la comisión, convinieron conmigo en declarar aquí que aquella enmienda inter pretada fielmente al párrafo relativo álos asuntos de Ultramar; declaración que hu biera resultado innecesaria después del discurso del Sr. Rodríguez. Porque aquí puede haber divergencias, pero será cuan do se trate de aplicar los principios en que todos estamos de acuerdo. La enmienda del Sr. Fabié, la del Sr. Nuñez de Arce y las esplicaciones del Sr. Rodriguez, convienen en tres puntos esen ciales. Primero: los que en Cuba están combatiendo por la integridad del terri torio, no están solos; tienen por ejército de reserva la nación entera. Lo hemos di cho todos, y no me parece conveniente que nadie trate de extremar esa opinión y ese sentimiento, induciendo á la sospecha, de que puede ser mas débil en el resto de los diputados, en el resto de la nación. Se gundo: nadie es partidario del statu quo) todos hemos convenido en la necesidad de llevar reformas á las provincias de Ul tramar. Cuando se trate concretamente de estas reformas, entonces han de surgir por necesidad, las diferencias naturales que existen siempre entre los que tratan las cuestiones desde la alta esfera de los principios y los que tienen que someter las álas asperezas é inconvenientes de la práctica: pero en el principio todos esta mos conformes. ¿Que es, pues, lo que falta al Sr. Fabié para quedar completamente satisfecho! ¿Que anatematicemos una vez mas la in surrección de Cuba! ¿Quién la ha defendi do en este sitio! Aquí no la ha defendido nadie; todos por igual hemos visto con in dignación la conducta de esos desdichados, que por medio de una guerra infame nos piden una república raquítica, ridicula, im posible; todos hemos mirado con ira y con lástima la conducta de esos insensa tos que en su misma victoria encontrarían abrillantada, japonesas cambiantes, y linós de tegidos claros: todas estas telas, son lanas con mezcla ligera, de seda, hilo, ó algodón. El foulard, hace también gran papel para trages esmerados, y es uno de los géneros mas lindos que se pueden imaginar. Por último, las telas alemanas de hiloseda, de fondos blancos, con rayi tas menudas de colores vivos, com pletan la rica y armoniosa colección de las telas del estío, tan variada y tan linda. Para salidas de mañana, y trages de pocas pretensiones, como son los destinados á campo y playa, los colo res crudos son los mas aceptados: he visto un trage de muselina de lana, muy fina de este color, hecho con una élegancia y distinción tan notables, que no quiero dispensarme de des cribirlo. I
El color crudo es un término medio entre tierra y madera claro: el traje de que voy hablando, constaba de una falda con cola moderada, y cor tada al hilo, adornada con dos volan tes de una cuarta de ancho y muy poco fruncidos: á la orilla de cada uno de estos volantes, se hallaba colocado otro dindinuto de linó blanco, cogido á pliegues iguale y aplanchados, en Tlnminírn lfi de Jlllio ÜP 1 871 DOmillgO 10 JUUO 08 10/1. un castigo mayor que el que España, siempre generosa, habrá de imponerles después de vencidos y entregados sin con diciones; todos hemos execrado la ingrati tud de esos hijos rebeldes que olvidan que nos lo deben todo, el ser que tienen, la tierra que pisan, el sol que les alumbra, el agua de su bautismo, y hasta la lengua con que nos insultan. ¿Quién, pues, ha de fendido la insurrección? Yo suplico á su señoi-ía, por un interés altamente patrió tico, que aquí no se extreme por ninguna fracción, á costa del crédito de las otras, este género de sentimientos, para que lle guen unánimes ála isla de Cuba; ¿no sa be su señoría cuál es la mayor esperanza de los rebeldes? Pues consiste en creer que en Epaña tienen amigos, y que pueden esperar mucho de las divisiones suscita das con motivo de la revolución de setiem bre. Injusticia notoria: yo defiendo la re volución de setiembre en este punto, y la defenderé siempre que se ofrezca la oca sión. Creo que ningún gobierno hubiera hecho mas por la integridad del territorio que han hecho los gobiernos de la revolu ción. Cnanto mas conservador hubiera sido el gobierno, con mas profundo recelo hu biera mirado los acontecimientos de Es paña y hubiera sido mas avaro de sus sol dados, y hubiese estado menos dispuesto á enviarlos á Ultramar. Pero en medio de las angustias por que aquí hemos pasado; cuando las ciudades estaban insurrectas; cuando la unidad y la integridad del poder supremo se disputaban á tiros en todas partes, estos gobiernos han tenido bastan te valor y patriotismo para desprenderse de mas de 50,000 hombres que hemos maudado á Cuba á combatir los enemigos de España, teniendo que pasar algunas veces, al embarcarse, por medio de las balas con que en España nos combatian á nosotros. Mas de 50,000 hombres, Sr. Fa bié. Otra esperanza de los insurrectos con siste en convencer sutilmente á los defen sores de Cuba de que nada bueno pueden esperar de España, y preparar de este modo sus ánimos á cualquier resolución desesperada. No ayudemos imprudente mente al tilibusterismo dando cuerpo á tan infame sospecha. Quien de este modo se ha conducido; quien en medio de circuns tancias tremendas ha sabido ser circuns pecto, tiene derechos á que nadie públi camente le recomiende la prudencia ni el patriotismo.” Después de tan digna manifesta ción que revela al buen español y al prudente ministro, nada tengo que añadir: no creo que le satisfagan mis plácemes, pero de todos modos se los tributo con toda el alma. El dia 16 presenció el Congreso una escena escandalosa que mi pa triotismo me veda comentar, ciñén dome por lo tanto, á dar cuenta sen cillamente de un hecho que, si por desgracia se repitiese, mataría en Es paña el sistema parlamentario. Para conmemorar el vigésimo quin to aniversario del gran Pontífice Pió IX, la fracción Carlista presentó una proposición pidiendo que la Cámara declarase “que vé con indecible sa tisfacción y vivísima alegría que ha ya llegado al vigésimo-quinto ani versario de su glorioso pontificado nuestro Santísimo Padre Pió IX, á pesar de la persecución inaudita que sufre, víctima inocente y propicia toria de los extravíos, errores y cri- el género llamado á la rusa: cada vo lante tenia una calesilla, igualmente de linó blanco. Segunda falda con volante igual, larga por detrás, y levantada en los costados por medio de cintas inte riores. Cuerpo con aldetas, que repetía el adorno de las dos faldas, aunque mas en pequeño, y manga adornada del mismo modo, estrecha de la parte su perior, y que ensanchaba en la supe rior por medio de una talla, cogida en la parte anterior del brazo. El cuerpo se abría por delante en forma de chal, y se hallaba adornado de una cola de linó delicadamente plegada, y terminada por un lazo de terciopelo bastante grande. Este mismo trage se puede hacer también en batista del mismo color crudo, y adornado de la misma suerte.
Para visitas he visto un trage su mamente lindo y esmerado, que tam bién puede servir para teatro y reu nión. Es de grós verde-agua, con falda larga y adornada con tres volantes picados á máquinas en ámbas orillas, y puestos con poco vuelo: es condi ción precisa en todos los volantes, que estén muy poco rizados, y mas hallándose cortados al biés, RECIOS DE SUSCRIPCION.—Por un año adelantado en la Capital y pueblos ¿ela I Isla, 10$.-6 meses id. id. 5$ 4 rs.--3 meses id. id. 35.-Un mes id. en la capital 9 rs. f mes en los pueblos de la isla 10 rs.-Un núm. suelto 2 rs. EL BOLETIN se envía y. franco de porte á cualquier punto de la isla por conducto de sus agentes respectivos j mines que afligen en la época pre sente al género humano, y pervier ten el órden social, el cual solamen te puede restaurarse siguiendo la pa labra infalible del augusto Vicario de Jesucristo en la tierra.” Esta proposición apoyada elocuen temente por D. Ramón Nocedal, fué objeto de una acalorada discusión, pues en su segunda parte se veía lo que el partido carlista deseaba; que el Congreso español declarase á la faz del mundo tendencias háeia la mas pura teocracia. El conde de Canga-Argiielles pi dió que se leyeran algunos párrafos de una reciente Encíclica de Su San tidad; accedió á ello el Presidente de la Cámara, y cuando iban á leer se, se opuso el Sr. Mártos, y el Sr. Olózaga revocó su mandato. Esto produjo enérgicas reclamaciones, vo ces inconvenientes, improperios, ame nazas, en fin, un tumulto incalifica ble que mi pluma se resiste á des cribir, por lo cual copio los siguien tes párrafos de un diario ministerial: “Momentos de agitación por partes de los diputados carlistas: el señor presiden te les llama al órden y agita sin cesar !a campanilla, creciendo cada vez más los rumores, que se convierten en voces y en vehementes apóstrofes; el Sr. conde de Can ga-Arguelles se esfuerza mucho, y desde la tribuna se le oye decir que no hay li bertad; continúa apostrofando á la mayo ría, que le contesta acaloradamente tam bien; entre los diputados de ésta se ve al Sr. Nuñez de Arce que acciona mucho, y habla, sin percibirse sus palabras, vuel to háeia él el señor conde de Canga Ar guelles; la confusión aumenta, y casi to dos los diputados están de pié; el señor conde de Canga-Arguelles deja su sitio y se dirige adonde está el Sr. Nuñez de Ar ce; desde la tribuna se ve que aquel coge á éste por la solapa de la levita con la ma no derecha; varios diputados, todos los que pueden acudir desde luego, corren há cia ellos y se interponen, como queriendo evitar un conflicto; unos rodean al i*r. Nu ñez de Arce que estaba en el prime ban co del centro, y repentinamente vemos al señor conie de Canga-Arguelles en lo más alto de la gradería, llevado allí por algunos amigos; el señor presidente del Consejo de ministros aparece repentina mente en el lugar donde los diputados se apiñan, y hace grandes esfuerzos para restablecer el órden y para cortar aquella desagradable escena; todos los diputados se agitan, y este movimiento natural en momentos de excitación simula una ver dadera pelea, porque alguuos diputados tienen bastones; al accionar los blandea, sin darse cuenta de ello, yel Congreso presenta un aspecto imponente; entre los que se agrupan allí donde se produjo el desorden, vemos á una persona que no es diputado, y observamos que el señor du quédela Torre, sin dejar de esforzarse para restablecer la tranquilidad, le hace salir del salón; así continúa la Cámara ol vidada completamente de la presidencia, hasta que por fin el Sr. Olózaga se cubre y levántala sesión; casi al mi mo tiempo se evacúan las tribunas, y nosotros sali mos de la nuestra, en virtud de apremian tes excitaciones que nos hacen los celado res de ella. Eran las cuatro y tres cuartos: el Congreso se reunió inmediatamente en sesión secreta.” Túnica de la misma tela y color, muy larga por detrás y figurando so tana por delante, es decir; cuerpo y falda déla misma pieza: la túnica está adornada de un volante igual á los tres que guarnecen la falda. El cuerpo abierto con solapas hasta el talle, se hallaba adornado de otro volantito pequeño, igualmente picado en ámbas orillas, que dejaba ver un encaje blanco. La manga estrecha, estaba abierta hasta el codo, y guarnecida de volante y encage. Era un traje verdaderamente ele gante, y que llevándolo con.un ligero velo de pluma, eclipsará á los mas ricos.
Para teatros y conciertos los trages de linó blanco sobre otros de colores fuertes de seda, son los que están mas en favor. He visto uno con un rizo color de oro, que constituia el modelo mas perfecto de elegancia: la hechura no podia ser mas sencilla: el primer vestido, ó sea el de seda, era comple tamente liso, de cuerpo escotado y manga corta: el segundo estaba ador nado con cuatro volantitos plegados y aplanchados, que tenian en los bordes una puntilla muy estrecha: este estilo, empleado en linó ó batista transpa reato, es de ua efecto delicioso; Abierta de nuevo la Sesión públi ca dijo “El Sr: PRESIDENTE: Señores dipu tados: por primera vez en este Congreso, y espero en Dios que será la última, el presidente ha tenido que cubrirse. Yo lo resistí; pero muchos señores diputados de todos los lados de la Cámara vinieron á pedirme que así lo hiciera, alarmados del espectáculo que presentaba el Congreso. A mí me parecía exagerada la alarma; yo creía, como otras veces me ha sucedido, haber conseguido dominar el tumulto y que hubiera continuado la sesión ordina* ria. Después me he alegrado de lo que hi ce, y he dado completamente la razón á los que pedían que levantara la sesión. Reunido el Congreso en sesión secreta, han mediado explicaciones que permiten terminar este incidente de una manera satisfactoria. Unas palabras que parecie ron ofensivas al Congreso produjeron ex citación muy grande, y á ellas siguió un incidente que pudo interpretarse como un hecho de tuerza contra un señor dipu tado Explicado este hecho con todas sus verdaderas circunstanciaste vé cómo pu do interpretarse, contra la voluntad de los que han dado margen al incidente, de una manera daudo así lugar á ur.a escena lamentable. Explicado todo de un modo satisfactorio, yo espero que esto ha de ser una garantía, no sólo par que no se repitan sucesos de esta clase, sino para que en el uso de la palabra to dos los señores diputados se guarden el mútuo respeto con que deben tratarse. Sin necesidad de más explicaciones, que serian ociosas, y no queriendo retar dar el momento de concluir este enojoso asuri'O, termino dando la palabra á los señores que la pilan. El señor presidente del CONSEJO DE MINISTROS: Señores diputados: yo es pero que lo que Lia ocurrido esta tarde, que ha sido desagradable para todos, en lugar de un mal ha de producir un bien, porque las nobles y francas explicaciones que se han oido en la sesión secreta harán que todos y cada uno nos respetemos más en lo sucesivo, nos moderamos más, sea mos mas comedidos en nuestras palabras y en nuestros actos. Creo que uadie llene aquí interés en desacreditar el sistema representativo ni á este Parlamento; la honra nuestra, el honor de sus individuós es el honor de la colectividad, y es imposible que á nadie que se estime, y los diputados deben esti marse mucho, es imposible, repito, que á nadie que se estime pueda-serle agradable pertenecer á una corporación, la primera leí Estado, en que todos y cada uno de sus individuos no se guarden el respeto yla dignidad que deben guardarse mú tuamente. Yo no puedo ménos de con gratularme al recordar las palabras que he oido esta tarde en la sesión secreta; espero que esas escenas no se verán re producidas, y que el respeto á las prácti cas parlamentarias y el prestigio de este Cuerpo quedarán en el lugar que corres ponde. Ruego, pues, al Sr. Canga-Argiie l!es que se conduzca con la nobleza y dig nidad con que lo hemos visto conduc rse esta tarde. El señor conde de CANDA ARGUE LLE?: No ha trascurrido aún mucho tiem po desde que en este mismo sitio, aunque sin la asistencia del público que nos oye y de los taquígrafos que recogen nuestras palabras, he tenido la honra de manifestar delante de los señores diputados la par ticipación que me había cabido en este incidente, que he lamentado y que la meatamos todos. Yo decía la verdad, con- segunda falda repetía el mismo ador no, y también el cuerpo, adornado de mas pequeñas aldetas, que formaban cuatro picos. Las llores en la cabeza, son el ador no favorito de las damas: se llevan dos rosas blancas, una dália ó una came lia al lado izquierdo del peinado, y medio perdidas entre los rizos de los cabellos: para esto se prende lo man tilla muy detrás, y el peinado hace todos sus primores. El sombrero se halla muy en baja, desde que S. M. la Reina María Vic-, toria ha adoptado por completo la graciosa y coqueta mantilla española: cuando hizo su entrada lleyaba som brero: después lo ha usado tan raras veces que bien pueden contarse: el día del Córpus, vió la procesión des de el balcón principal de la casa de Ayuntamiento, y llevaba un trage de grós color de tórtola, muy sencillo, velo cuadrado de encage negro, y dos rosas color de grana al lado izquierdo de Hcabeza, y colocadas en sug cabe llos rúbios que son por cierto, muy abundantes y hermosos. Adiós, lectoras mias: hasta dentro de quince dias, os saluda afectuosa mente y se despide de vosotras litaría dl Pilar d JlS<ire9i NUM. 83.
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