# 014 - Las Tres Hilanderas Audiolibro - Los Hermanos Grimm

An episode of [Audiolibros Quimera - Biblioteca de los Hermanos Grimm](https://invisiblenetwork.ai/podcast/6801839986), 13 Aug 2026, 15 min.

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La Biblioteca de los Hermanos Grimm — Episodio 14 En este episodio de La Biblioteca de los Hermanos Grimm, Audiolibros Quimera presenta “Las tres hilanderas”, uno de los cuentos recopilados por Jacob y Wilhelm Grimm y publicado originalmente en diciembre de 1812, como parte de la primera edición de Cuentos de la infancia y del hogar. Jacob Grimm y Wilhelm Grimm fueron dos hermanos alemanes que dedicaron gran parte de su vida al estudio y conservación de la cultura popular de los pueblos de habla alemana. Aunque actualmente son reconocidos en todo el mundo principalmente por sus cuentos, su trabajo fue mucho más amplio. Fueron investigadores, escritores, lingüistas, filólogos y recopiladores de tradiciones populares. Durante sus investigaciones reunieron numerosas historias que habían sobrevivido durante generaciones gracias a la tradición oral. Muchas de ellas habían sido contadas de diferentes maneras en distintas regiones y por diferentes narradores. Los Hermanos Grimm escucharon, compararon, recopilaron y organizaron este material, contribuyendo de manera decisiva a preservar una parte importante del patrimonio cultural europeo. Su colección contiene relatos de muy distintas características. Algunos hablan de bosques encantados, princesas, reyes, brujas y criaturas mágicas; otros presentan situaciones familiares, conflictos cotidianos, personajes ingeniosos y enseñanzas sobre la conducta humana. Entre los cuentos más conocidos relacionados con su trabajo se encuentran “Caperucita Roja”, “Rapunzel”, “Blancanieves”, “Hansel y Gretel”, “La Cenicienta”, “La bella durmiente”, “El príncipe rana” y muchos otros. En este episodio nos encontramos con una historia particularmente curiosa: “Las tres hilanderas”. El relato gira alrededor de una joven que no tiene ninguna afición por hilar, una actividad que en la época de los Hermanos Grimm era considerada una habilidad fundamental, especialmente para las mujeres. Hilar consistía en transformar fibras como el lino en hilos finos que posteriormente podían utilizarse para fabricar telas. Era una labor que requería tiempo, paciencia y esfuerzo, y que formaba parte de la vida cotidiana de muchas familias. Pero en este cuento, el rechazo de la protagonista hacia la rueca la lleva a una situación inesperada. Una mentira pronunciada para protegerla termina despertando el interés de una reina que considera el trabajo y la habilidad para hilar como cualidades extraordinarias. Lo que sigue es una situación aparentemente imposible: enormes cantidades de lino que deben convertirse en hilo y una joven que no sabe cómo cumplir con semejante tarea. Y es precisamente cuando todo parece perdido que aparecen tres mujeres extraordinarias, cada una con una apariencia muy particular y una habilidad relacionada con el oficio del hilado. Su propuesta permitirá transformar por completo la situación de la protagonista, aunque para recibir su ayuda tendrá que aceptar una condición. Sin revelar los acontecimientos principales del cuento, podemos decir que “Las tres hilanderas” combina elementos de humor, fantasía y astucia. También plantea una idea muy característica de los cuentos tradicionales: los acuerdos tienen importancia y las promesas hechas en momentos difíciles pueden tener consecuencias inesperadas. El cuento resulta además interesante porque nos permite acercarnos, desde la fantasía, a una actividad que tuvo enorme importancia histórica. Antes de la producción industrial de textiles, convertir fibras naturales en hilo era una tarea laboriosa que podía ocupar muchas horas. La rueca y otras herramientas relacionadas con el hilado formaban parte de la vida doméstica y de la economía familiar. En manos de los Hermanos Grimm, este trabajo cotidiano se transforma en el centro de una historia llena de situaciones absurdas, personajes extravagantes y una solución que difícilmente podría imaginarse fuera del mundo de los cuentos. La adaptación de Audiolibros Quimera Para esta edición de Audiolibros Quimera,…

## Transcript

[0:00] Speaker 2: Audiolibros Quimera. Escucha. Relájate. Disfruta. Presenta. Las tres hilanderas. Autor,
[0:12] Speaker 2: Los hermanos Grimm. Fecha de publicación, diciembre de 1812. Los hermanos Grimm,
[0:21] Speaker 2: Jacob y Wilhelm Grimm, fueron escritores, investigadores y recopiladores alemanes
[0:25] Speaker 2: que dedicaron gran parte de su vida a reunir historias
[0:28] Speaker 2: provenientes de la tradición oral. Su trabajo permitió conservar numerosos
[0:33] Speaker 2: cuentos que durante generaciones habían pasado de boca en boca
[0:36] Speaker 2: y que con el tiempo se convirtieron en parte fundamental
[0:39] Speaker 2: de la literatura popular. En esta ocasión presentamos Las tres hilanderas,
[0:45] Speaker 2: un cuento en el que se mezclan el humor, la
[0:47] Speaker 2: astucia y la fantasía para contar la historia de una
[0:50] Speaker 2: joven que se encuentra ante una tarea que parece imposible
[0:53] Speaker 2: de cumplir. En su camino aparecerán tres mujeres extraordinarias que
[0:57] Speaker 2: ofrecen una solución inesperada, pero que también plantean una condición
[1:01] Speaker 2: que deberá ser respetada. Este relato también nos acerca a
[1:05] Speaker 2: una actividad que durante siglos formó parte de la vida cotidiana,
[1:09] Speaker 2: el hilado. A través de la rueca, el hino se
[1:13] Speaker 2: convertía en hilo para después transformarse en telas y prendas.
[1:17] Speaker 2: En el cuento, esta labor adquiere un papel central y
[1:20] Speaker 2: se convierte en el punto de partida de una situación
[1:23] Speaker 2: tan curiosa como divertida. Para esta edición de Audiolibros Quimera,
[1:28] Speaker 2: hemos realizado una adaptación al español mexicano contemporáneo, procurando que
[1:32] Speaker 2: el lenguaje sea claro, natural y fluido para la narración
[1:36] Speaker 2: en audio. al mismo tiempo que conservamos la esencia, los
[1:39] Speaker 2: personajes y los acontecimientos fundamentales del relato. Prepárate para escuchar
[1:44] Speaker 2: Las tres hilanderas, de los hermanos Grimm. Comenzamos. Las tres hilanderas.
[1:53] Speaker 2: Esta es una historia divertida sobre una muchacha que odiaba bailar,
[1:56] Speaker 2: una reina que amaba el trabajo, y tres mujeres muy
[1:59] Speaker 2: raras que resolvieron el problema de la manera más ingeniosa
[2:02] Speaker 2: que uno pueda imaginar. También es una historia sobre los
[2:06] Speaker 2: acuerdos que se hacen en momentos de desesperación y sobre
[2:09] Speaker 2: lo importante que es cumplirlos. La muchacha que no quería
[2:14] Speaker 2: hilar Había una vez una muchacha que era muy floja
[2:18] Speaker 2: para hilar. Hilar era uno de los trabajos más importantes
[2:22] Speaker 2: que una joven podía aprender en esa época. Se tomaba
[2:25] Speaker 2: el lino en bruto, se estiraba en hilos finos y continuos,
[2:28] Speaker 2: y esos hilos luego se tejían para hacer telas. Era
[2:32] Speaker 2: un trabajo que requería paciencia. habilidad y muchas horas sentada
[2:36] Speaker 2: frente a la rueca. Pero a esta muchacha no le
[2:39] Speaker 2: gustaba nada de eso. Cada vez que su madre le
[2:43] Speaker 2: ponía el hino en las manos, encontraba la manera de
[2:46] Speaker 2: escaparse o de entretenerse con cualquier otra cosa. Su madre
[2:50] Speaker 2: le rogaba, le explicaba, le prometía cosas, le regañaba. Nada funcionaba.
[2:57] Speaker 2: La muchacha simplemente no hilaba. Un día la madre llegó
[3:02] Speaker 2: al límite de su paciencia. Después de intentar convencer a
[3:05] Speaker 2: su hija por lo que parecía la milésima vez, perdió
[3:08] Speaker 2: el control y le dio unos buenos coscorrones. La muchacha
[3:12] Speaker 2: se puso a llorar con tanta fuerza que el llanto
[3:15] Speaker 2: se escuchaba desde la calle. Y justo en ese momento
[3:19] Speaker 2: pasaba por ahí la carroza de la reina. La reina
[3:22] Speaker 2: escuchó el llanto desde adentro, ordenó detener la carroza y
[3:26] Speaker 2: bajó a ver qué pasaba. Entró a la casa y
[3:29] Speaker 2: le preguntó a la madre la razón de ese llanto
[3:32] Speaker 2: tan intenso. La madre se puso colorada. No quería confesar
[3:37] Speaker 2: que su hija era una floja sin remedio. Así que
[3:41] Speaker 2: se le ocurrió una mentira que sonara mejor.— Perdone usted,
[3:45] Speaker 2: majestad— dijo con cara compungida.— Es que mi hija quiere
[3:49] Speaker 2: hilar todo el día y yo no tengo manera de
[3:52] Speaker 2: comprar suficiente lino para darle. No para de pedirme más,
[3:56] Speaker 2: y yo no puedo darle. De eso llora. La reina
[4:01] Speaker 2: la escuchó y se le iluminó la cara.« Eso es
[4:04] Speaker 2: lo que más me gusta escuchar en el mundo», exclamó.«
[4:08] Speaker 2: No hay nada que me dé más alegría que el
[4:10] Speaker 2: sonido de las ruecas girando. Si tu hija quiere hilar,
[4:14] Speaker 2: que venga conmigo al palacio. Tengo lino suficiente para años,
[4:18] Speaker 2: y ahí podrá hilar todo lo que quiera». La madre
[4:22] Speaker 2: aceptó encantada antes de que la reina terminara de hablar.
[4:27] Speaker 2: Y la muchacha... que ni había podido decir nada porque
[4:30] Speaker 2: todavía estaba llorando, se encontró su vida en la carroza
[4:33] Speaker 2: real de camino al palacio. Los tres cuartos llenos de
[4:37] Speaker 2: lino Al llegar al palacio, la reina la llevó a
[4:41] Speaker 2: recorrer tres cuartos enormes. Desde el suelo hasta el techo,
[4:45] Speaker 2: desde la puerta hasta el fondo, los tres cuartos estaban
[4:49] Speaker 2: completamente llenos de lino. Montones y montones de fibra color crema,
[4:54] Speaker 2: listos para ser hilados. Y la todo esto, le dijo
[4:58] Speaker 2: la reina con una sonrisa muy satisfecha, y cuando termines,
[5:02] Speaker 2: te casarás con mi hijo mayor. No me importa que
[5:05] Speaker 2: seas pobre, la industria y el trabajo duro son mejor
[5:09] Speaker 2: dote que cualquier fortuna. La reina se fue, y la
[5:13] Speaker 2: muchacha se quedó sola en medio de tanto lino. Y
[5:17] Speaker 2: entonces le cayó el veinte de lo que acababa de meterse.
[5:20] Speaker 2: Tres cuartos llenos de lino. Hilo a hilo, vuelta a
[5:25] Speaker 2: vuelta en la rueca. día tras día. Aunque viviera trescientos
[5:29] Speaker 2: años y no parara de trabajar ni un momento desde
[5:31] Speaker 2: que amaneciera hasta que se hiciera de noche, nunca terminaría.
[5:36] Speaker 2: Era imposible. Completamente imposible. Y ella, que no sabía hilar
[5:42] Speaker 2: casi nada, estaba perdida. Se sentó en el suelo y
[5:47] Speaker 2: empezó a llorar. Lloró el primer día sin tocar ni
[5:50] Speaker 2: un solo hilo. Lloró el segundo día igual. y el
[5:55] Speaker 2: tercero también. Cuando la reina entró al tercer día y
[5:59] Speaker 2: vio que no había ni un carrete de hilo listo,
[6:02] Speaker 2: frunció el seño. La muchacha, que era bastante rápida para
[6:07] Speaker 2: inventar excusas, le explicó que la pena de haber dejado
[6:10] Speaker 2: a su madre la había tenido tan angustiada que no
[6:12] Speaker 2: había podido concentrarse para nada. La reina, que era una
[6:17] Speaker 2: mujer de buen corazón aunque muy exigente, la creyó.« Está bien»,
[6:22] Speaker 2: le dijo. pero mañana empieza sin falta. Las tres mujeres extrañas.
[6:29] Speaker 2: Cuando la reina se fue, la muchacha se acercó a
[6:32] Speaker 2: la ventana sin saber qué hacer. Miró hacia afuera sin
[6:36] Speaker 2: ver nada en particular, perdida en sus pensamientos, preguntándose cómo
[6:40] Speaker 2: iba a salir de ese lío. Y entonces las vio.
[6:45] Speaker 2: Tres mujeres caminaban por el patio del palacio en dirección
[6:48] Speaker 2: a su ventana. Eran tres mujeres de aspecto muy peculiar,
[6:52] Speaker 2: cada una con una característica física que llamaba inmediatamente la atención.
[6:58] Speaker 2: La primera tenía un pie enorme y completamente plano, tan
[7:01] Speaker 2: ancho que parecía una pala. La segunda tenía el labio
[7:05] Speaker 2: inferior tan grande y tan caído que le colgaba por
[7:07] Speaker 2: debajo de la barbilla, balanceándose con cada paso que daba.
[7:12] Speaker 2: La tercera tenía el pulgar de la mano derecha tan
[7:14] Speaker 2: grueso y tan ancho que parecía una raíz de árbol.
[7:18] Speaker 2: Las tres se detuvieron justo debajo de la ventana, levantaron
[7:22] Speaker 2: la vista y miraron a la muchacha con ojos amables
[7:24] Speaker 2: y curiosos.—¿ Qué te pasa, muchacha?— preguntaron. Ella no tenía
[7:31] Speaker 2: nada que perder, así que les contó todo, los tres
[7:34] Speaker 2: cuartos llenos de lino, la promesa de la reina, el
[7:37] Speaker 2: matrimonio con el príncipe, su incapacidad para hilar, los tres
[7:41] Speaker 2: días de llanto sin avanzar nada. Todo. Las tres mujeres
[7:46] Speaker 2: se miraron entre sí y luego volvieron a mirarla a ella.
[7:50] Speaker 2: Te podemos ayudar, dijeron. Nosotras hilamos ese lino por ti
[7:55] Speaker 2: y lo hacemos rápido. Pero tenemos una condición. Cuando te cases,
[8:00] Speaker 2: tienes que invitarnos a la boda. Nos sientas a la
[8:04] Speaker 2: mesa contigo, nos presentas como tus tías y no te
[8:06] Speaker 2: avergüenzas de nosotras frente a nadie. Trato. La muchacha no
[8:12] Speaker 2: lo pensó ni medio segundo. Trato. Entren, por favor, entren ya.
[8:19] Speaker 2: El trabajo de las tres hilanderas Las tres mujeres entraron
[8:23] Speaker 2: al primer cuarto lleno de lino y se pusieron a
[8:26] Speaker 2: trabajar de inmediato. Cada una tenía su función perfectamente definida.
[8:32] Speaker 2: La del pie plano era la que pisaba el pedal
[8:34] Speaker 2: de la rueca, haciéndola girar con un ritmo constante y parejo.
[8:39] Speaker 2: Su pie enorme y pesado mantenía la rueca funcionando sin
[8:42] Speaker 2: esfuerzo aparente, como una maquinaria bien aceitada. La del labio
[8:47] Speaker 2: colgante era la que humedecía el hilo. Lo pasaba por
[8:51] Speaker 2: su labio inferior con un gesto rápido y preciso, y
[8:54] Speaker 2: esa humedad hacía que las fibras se unieran perfectamente y
[8:57] Speaker 2: el hilo quedara liso y resistente. La del pulgar grueso
[9:01] Speaker 2: era la que retorcía el hilo y lo convertía en madeja.
[9:05] Speaker 2: Cada vez que golpeaba la mesa con ese pulgar enorme,
[9:08] Speaker 2: caía al suelo una madeja perfectamente formada, enrollada con una
[9:12] Speaker 2: regularidad que ninguna hilandera normal podría lograr. Las tres trabajaban
[9:18] Speaker 2: en silencio, con una velocidad y una precisión que dejaban
[9:21] Speaker 2: boquiabierta a la muchacha. En el tiempo en que una
[9:24] Speaker 2: hilandera normal habría hecho unos cuantos metros de hilo, las
[9:28] Speaker 2: tres mujeres llenaban cestos enteros de madejas perfectas. La muchacha
[9:33] Speaker 2: las escondía de la reina. Cuando la reina venía a
[9:37] Speaker 2: revisar el avance, la muchacha le mostraba las madejas ya terminadas,
[9:41] Speaker 2: una por una, con cara de quien ha estado trabajando durísimo.
[9:45] Speaker 2: La reina no cabía en sí de gusto y la
[9:48] Speaker 2: elogiaba sin parar. Primero se vació el cuarto uno. Luego
[9:53] Speaker 2: el dos. Y finalmente el tres quedó completamente limpio, con
[9:58] Speaker 2: todo el lino convertido en hilo fino y bien hecho.
[10:02] Speaker 2: Las tres mujeres se despidieron de la muchacha antes de irse.«
[10:06] Speaker 2: No olvides lo que prometiste», le dijeron.« Eso te traerá
[10:11] Speaker 2: mucha suerte. La boda y las tías». La reina entró
[10:16] Speaker 2: a los tres cuartos vacíos y miró las enormes pilas
[10:18] Speaker 2: de hilo terminado con una admiración que no pudo ocultar.
[10:23] Speaker 2: Inmediatamente mandó organizar la boda. El príncipe estaba muy contento
[10:28] Speaker 2: de casarse con una muchacha tan trabajadora y habilidosa, y
[10:31] Speaker 2: la elogiaba con todo el mundo. La muchacha esperó el
[10:35] Speaker 2: momento adecuado y luego se acercó a la reina y
[10:38] Speaker 2: al príncipe con cara de lo más natural.« Tengo tres tías»,
[10:42] Speaker 2: les dijo. que han sido muy buenas conmigo a lo
[10:45] Speaker 2: largo de mi vida. No me gustaría que mi buena
[10:48] Speaker 2: fortuna me hiciera olvidarlas.¿ Podría invitarlas a la boda y
[10:52] Speaker 2: sentarlas a la mesa con nosotros? La reina y el
[10:56] Speaker 2: príncipe se miraron. No había ninguna razón para negarse. Por supuesto, respondieron.
[11:04] Speaker 2: El día de la boda, cuando la fiesta ya estaba
[11:06] Speaker 2: en pleno y los invitados comían y bebían, las puertas
[11:09] Speaker 2: del salón se abrieron y entraron las tres mujeres. Venían
[11:13] Speaker 2: vestidas con ropa de fiesta, aunque su apariencia física seguía
[11:17] Speaker 2: siendo igual de llamativa que siempre, el pie plano enorme,
[11:20] Speaker 2: el labio colgante hasta la barbilla, el pulgar grueso como
[11:24] Speaker 2: una raíz. La novia se levantó de su lugar y
[11:27] Speaker 2: las recibió con una sonrisa amplia y genuina.— Bienvenidas, tías
[11:32] Speaker 2: queridas— dijo en voz alta, sin bajar la vista ni
[11:36] Speaker 2: un momento. El príncipe las miraba sin poder disimular su extrañeza.
[11:42] Speaker 2: Cuando pudo acercarse a su novia le susurró,¿ de dónde
[11:45] Speaker 2: sacaste estas tías tan particulares? Pero antes de que ella
[11:49] Speaker 2: pudiera responder, el príncipe se animó a acercarse a cada
[11:53] Speaker 2: una por su cuenta, con la curiosidad que no podía controlar.
[11:57] Speaker 2: Las respuestas de las tres mujeres El príncipe se paró
[12:01] Speaker 2: frente a la mujer del pie enorme y le preguntó
[12:04] Speaker 2: con mucho tacto, Disculpe usted, señora.¿ Cómo es que tiene
[12:09] Speaker 2: ese pie tan grande? La mujer lo miró con calma
[12:12] Speaker 2: y respondió, de pisar. De pisar el pedal de la rueca.
[12:17] Speaker 2: Toda la vida hilando, y así me quedó el pie.
[12:21] Speaker 2: El príncipe frunció un poco el ceño y fue a
[12:24] Speaker 2: ver a la segunda.—¿ Y usted, señora, si me permite
[12:28] Speaker 2: la pregunta, cómo llegó a tener ese labio tan caído?—
[12:32] Speaker 2: De la mer, respondió ella con la misma tranquilidad. De
[12:36] Speaker 2: humedecer el hilo con el labio toda la vida. Así
[12:40] Speaker 2: me quedó. El príncipe fue a ver a la tercera.¿
[12:44] Speaker 2: Y ese pulgar tan grueso? De retorcer, dijo ella. Años
[12:50] Speaker 2: y años retorciendo el hilo para hacer madejas. El pulgar
[12:54] Speaker 2: se fue poniendo así con el tiempo. El príncipe se
[12:58] Speaker 2: quedó callado un momento. Luego se fue directo a donde
[13:01] Speaker 2: estaba su novia. La tomó de las manos y le
[13:04] Speaker 2: dijo con voz muy seria y muy decidida. Escúchame bien.
[13:08] Speaker 2: Mi esposa no va a tocar una rueca en su vida. Jamás.
[13:14] Speaker 2: Ni hoy, ni mañana, ni nunca. El final de la historia.
[13:19] Speaker 2: Y así fue. El príncipe cumplió su palabra. Nunca más
[13:24] Speaker 2: se le pidió a la muchacha que hilara ni un
[13:27] Speaker 2: solo hilo. Vivió en el palacio rodeada de comodidades, sin
[13:31] Speaker 2: tener que sentarse frente a una rueca el resto de
[13:34] Speaker 2: sus días. Las tres mujeres asistieron a la boda, comieron
[13:38] Speaker 2: en la mesa de honor, fueron tratadas con todo el
[13:41] Speaker 2: respeto que se les había prometido, y se fueron contentas
[13:44] Speaker 2: cuando la fiesta terminó. Y la muchacha, que había empezado
[13:48] Speaker 2: esta historia llorando a golpes porque no quería hilar, terminó
[13:52] Speaker 2: siendo princesa sin haber hilado prácticamente nada. Algunas veces la
[13:56] Speaker 2: vida resulta más generosa de lo que uno espera, sobre
[13:59] Speaker 2: todo cuando uno tiene la inteligencia de pedir ayuda en
[14:02] Speaker 2: el momento justo y la honestidad de cumplir lo que promete.
[14:06] Speaker 2: FIN Así concluye Las tres hilanderas. Gracias por escucharnos. Te
[14:14] Speaker 2: invitamos a seguir descubriendo nuevas obras de la literatura clásica
[14:18] Speaker 2: a través de Audiolibros Quimera. Hasta la próxima. Audiolibros Quimera. Escucha. Relájate. Disfruta.

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