# 01 Metzengerstein Audiolibro - Edgar Allan Poe

An episode of [Audiolibros Quimera - Biblioteca de Edgar Allan Poe](https://invisiblenetwork.ai/podcast/6801839581), 25 Jul 2026, 28 min.

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.Episodio 1 – Metzengerstein. Relato publicado en enero de 1832. Federico, joven heredero de la poderosa casa de Metzengerstein, recibe una inmensa fortuna y pronto se convierte en un gobernante despiadado, indiferente al sufrimiento ajeno y dominado por el orgullo. La antigua rivalidad entre su familia y los Berlifitzing alcanza un punto crítico cuando un incendio destruye las caballerizas de sus enemigos, desencadenando una serie de acontecimientos tan inquietantes como inexplicables. Tras la tragedia aparece un misterioso caballo de color fuego, salvaje e imposible de dominar, cuya procedencia nadie logra explicar. Fascinado por el animal, Federico desarrolla una obsesión cada vez mayor que lo lleva a aislarse del mundo y a entregarse por completo a su extraño compañero, mientras la sombra de una antigua profecía parece acercarse inexorablemente a su cumplimiento. En este primer relato, Edgar Allan Poe construye una atmósfera profundamente gótica donde el destino, la culpa y la venganza sobrenatural se entrelazan hasta conducir a un desenlace tan impactante como simbólico. La narración deja abierta la posibilidad de que el misterioso caballo sea mucho más que un simple animal, convirtiéndose en la representación de una justicia imposible de evitar. Publicado en enero de 1832, "Metzengerstein" marca el inicio de la carrera literaria de Edgar Allan Poe y anticipa muchos de los temas que desarrollarían su prestigio internacional: la decadencia de las grandes familias, el poder de las obsesiones, el terror psicológico y la presencia constante de fuerzas que parecen escapar a toda explicación racional. La Biblioteca de Edgar Allan Poe es un proyecto de Audiolibros Quimera cuyo objetivo es presentar todas las narraciones de Edgar Allan Poe en el orden cronológico en que fueron publicadas originalmente. A diferencia de las recopilaciones tradicionales, que suelen agrupar los relatos por temática o colección, este proyecto busca ofrecer una perspectiva histórica que permita apreciar la evolución literaria del autor y comprender cómo fue perfeccionando el estilo que lo convertiría en uno de los escritores más influyentes de todos los tiempos. Esperamos que disfrutes "Metzengerstein". Escucha. Relájate. Disfruta.

## Transcript

[0:00] Speaker 2: Audiolibros Quimera. Escucha. Relájate. Disfruta. Presenta. La
[0:09] Speaker 3: Biblioteca de Edgar Allan Poe. Sean todos bienvenidos al episodio 1
[0:14] Speaker 3: de La Biblioteca de Edgar Allan Poe. En esta ocasión
[0:19] Speaker 3: presentamos Metzengerstein, el primer relato publicado por Edgar Allan Poe,
[0:24] Speaker 3: aparecido originalmente en enero de 1832. Se trata de una inquietante
[0:30] Speaker 3: narración donde el autor combina el terror gótico, la decadencia
[0:34] Speaker 3: de la nobleza y lo sobrenatural para construir una historia
[0:38] Speaker 3: marcada por la venganza, la fatalidad y el cumplimiento de
[0:41] Speaker 3: una antigua profecía. Desde sus primeras obras, Edgar Allan Poe
[0:47] Speaker 3: demostró un extraordinario talento para crear atmósferas oscuras e inquietantes
[0:51] Speaker 3: en las que la frontera entre la realidad y lo
[0:54] Speaker 3: inexplicable permanece siempre difusa. En Metzenherstein encontramos ya muchos de
[1:00] Speaker 3: los elementos que caracterizarían su producción posterior, castillos sombríos, personajes
[1:06] Speaker 3: dominados por sus pasiones, símbolos cargados de misterio y un
[1:10] Speaker 3: destino inevitable que parece imponerse sobre la voluntad humana. La
[1:15] Speaker 3: historia nos presenta a Federico, joven varón de la poderosa
[1:19] Speaker 3: familia Metzenherstein, quien, tras heredar una inmensa fortuna, se entrega
[1:24] Speaker 3: a una vida de crueldad, orgullo y excesos. Enfrentado desde
[1:29] Speaker 3: generaciones atrás con la familia Berlifitzing, sus actos terminan desencadenando
[1:34] Speaker 3: una tragedia cuando un devastador incendio consume las caballerizas de
[1:38] Speaker 3: sus rivales. Poco después aparece un extraño caballo de pelaje rojizo,
[1:44] Speaker 3: indómito y feroz, cuya presencia parece estar ligada al desastre.
[1:49] Speaker 3: Obsesionado con el misterioso animal, Federico se aparta de todos
[1:53] Speaker 3: aquellos que lo rodean y dedica cada vez más tiempo
[1:56] Speaker 3: a montar al enigmático corcel. Mientras tanto, sucesos cada vez
[2:01] Speaker 3: más inquietantes alimentan la sospecha de que fuerzas sobrenaturales han
[2:05] Speaker 3: comenzado a intervenir en el destino de ambas familias y
[2:08] Speaker 3: que una antigua profecía está a punto de cumplirse. Con Metzengerstein,
[2:14] Speaker 3: Argo Rallenpoe inaugura una de las trayectorias más influyentes de
[2:18] Speaker 3: la literatura universal. Este relato constituye una brillante muestra de
[2:23] Speaker 3: su temprana fascinación por el terror psicológico, el simbolismo y
[2:28] Speaker 3: el inevitable castigo que alcanza a quienes son consumidos por
[2:31] Speaker 3: el orgullo y la violencia. Los invitamos a disfrutar de
[2:35] Speaker 3: este extraordinario
[2:37] Speaker 2: relato. Comenzamos. Metzengerstein. Pesti seram vivus, moriens tu amor cero.
[2:46] Speaker 2: Vivo fui tu castigo, al morir, seré tu condena.
[2:51] Speaker 3: Martín Lutero. El horror y la fatalidad han estado acechando
[2:55] Speaker 3: en todas las épocas.¿ Por qué, entonces, darle una fecha
[3:00] Speaker 3: a esta historia que tengo que contar? Baste decir que,
[3:05] Speaker 3: en el periodo del que hablo, existía, en el interior
[3:08] Speaker 3: de Hungría, una creencia arraigada aunque oculta en las doctrinas
[3:12] Speaker 3: de la metempsicosis. De las doctrinas en sí, es decir,
[3:17] Speaker 3: de su falsedad o de su probabilidad, no digo nada.
[3:21] Speaker 3: Sin embargo, afirmo que gran parte de nuestra incredulidad, como
[3:25] Speaker 3: dice la brullere de todas nuestras desdichas, viene de no
[3:29] Speaker 3: poder estar solos. Pero hay algunos puntos en la superstición
[3:33] Speaker 3: húngara que rayaban en lo absurdo. Ellos, los húngaros, diferían
[3:39] Speaker 3: de manera muy esencial de sus autoridades orientales. Por ejemplo,
[3:44] Speaker 3: el alma, decían los primeros, cito las palabras de un
[3:47] Speaker 3: agudo e inteligente parisino, no permanece sino una sola vez
[3:52] Speaker 3: en un cuerpo sensible, por lo demás, un caballo, un perro,
[3:56] Speaker 3: un hombre mismo, no son sino la semejanza poco tangible
[4:00] Speaker 3: de esos animales. Las familias de Berlifitzing y Metzengerstein habían
[4:05] Speaker 3: estado enemistadas durante siglos. Nunca antes dos casas tan ilustres
[4:10] Speaker 3: se habían visto mutuamente envenenadas por una hostilidad tan mortífera.
[4:15] Speaker 3: El origen de esta enemistad parece encontrarse en las palabras
[4:19] Speaker 3: de una profecía antigua, un hombre elevado tendrá una caída
[4:23] Speaker 3: temible cuando, como el jinete sobre su caballo, la mortalidad
[4:27] Speaker 3: de Metzengerstein triunfe sobre la inmortalidad de Berlifitzing. Es cierto
[4:32] Speaker 3: que las palabras en sí mismas tenían poco o ningún significado.
[4:37] Speaker 3: Pero causas más triviales han dado lugar, y no hace
[4:40] Speaker 3: mucho tiempo, a consecuencias igualmente trascendentales. Además, las propiedades, que
[4:47] Speaker 3: eran contiguas, habían ejercido durante mucho tiempo una influencia rival
[4:52] Speaker 3: en los asuntos de un gobierno ocupado. Por otra parte,
[4:56] Speaker 3: los vecinos cercanos rara vez son amigos, y los habitantes
[5:00] Speaker 3: del castillo Berlifitzing podían mirar desde sus altos torreones hasta
[5:05] Speaker 3: las mismas ventanas del palacio Metzenherstein. Y menos aún tenía
[5:09] Speaker 3: la magnificencia más que feudal que así se descubría, una
[5:13] Speaker 3: tendencia a calmar los sentimientos irritables de los menos antiguos
[5:17] Speaker 3: y menos ricos Berlifitzing.¿ Qué extraño hay entonces en que
[5:22] Speaker 3: las palabras, por más tontas que fueran, de esa profecía,
[5:26] Speaker 3: hubieran logrado enfrentar y mantener en discordia a dos familias
[5:29] Speaker 3: ya predispuestas a pelear por todos los estímulos de los
[5:32] Speaker 3: celos hereditarios? La profecía parecía implicar, si es que implicaba algo,
[5:39] Speaker 3: un triunfo final de la casa ya más poderosa, y fue,
[5:42] Speaker 3: por supuesto, recordada con la animosidad más amarga por la
[5:46] Speaker 3: parte más débil y menos influyente. Guillermo, conde de Berlifitzing,
[5:52] Speaker 3: aunque de linaje elevado, era, en la época de esta narración,
[5:56] Speaker 3: un anciano enfermizo y chocheante, notable únicamente por una antipatía
[6:01] Speaker 3: personal desmedida e inveterada hacia la familia de su rival,
[6:04] Speaker 3: y por un amor tan apasionado por los caballos y
[6:07] Speaker 3: por la caza, que ni su debilidad física, ni su
[6:10] Speaker 3: avanzada edad, ni su incapacidad mental le impedían participar a
[6:14] Speaker 3: diario en los peligros de la montería. Federico, varón de Metzenherstein,
[6:20] Speaker 3: por el contrario, era aún menor de edad. Su padre,
[6:25] Speaker 3: el ministro G., murió joven. Su madre, la señora María,
[6:30] Speaker 3: lo siguió poco después. Federico tenía en ese momento quince años.
[6:35] Speaker 3: En una ciudad, quince años no son un largo periodo,
[6:40] Speaker 3: Un niño puede ser todavía un niño en su tercer lustro,
[6:44] Speaker 3: pero en un lugar salvaje, en un lugar salvaje tan
[6:47] Speaker 3: magnífico como aquel antiguo principado. Quince años tienen un significado
[6:52] Speaker 3: mucho más profundo. Por algunas circunstancias particulares que rodearon la
[6:57] Speaker 3: administración de su padre, el joven varón, al fallecer éste,
[7:02] Speaker 3: entró de inmediato en posesión de sus vastas propiedades. Pocas
[7:06] Speaker 3: veces un noble de Hungría había poseído antes tales dominios.
[7:11] Speaker 3: Sus castillos eran innumerables. El principal en cuanto a esplendor
[7:16] Speaker 3: y extensión era el Chateau Metzenherstein. La línea fronteriza de
[7:21] Speaker 3: sus dominios nunca estuvo claramente definida, pero su parque principal
[7:25] Speaker 3: abarcaba un circuito de cincuenta millas. Ante la sucesión de
[7:30] Speaker 3: un propietario tan joven, con un carácter tan conocido, a
[7:34] Speaker 3: una fortuna tan sin parangón, se especulaba poco sobre su
[7:37] Speaker 3: probable conducta. Y, en efecto, Durante el espacio de tres días,
[7:43] Speaker 3: el comportamiento del heredero superó con creces a Herodes y
[7:47] Speaker 3: sobrepasó ampliamente las expectativas de sus más entusiastas admiradores. Vergonzosas borracheras,
[7:54] Speaker 3: traiciones flagrantes, atrocidades nunca antes oídas, hicieron comprender rápidamente a
[8:00] Speaker 3: sus temblorosos vasallos que ni la sumisión servil de su parte,
[8:04] Speaker 3: ni los escrúpulos de conciencia de la suya. serían en
[8:07] Speaker 3: adelante garantía alguna contra las despiadadas garras de un pequeño Calígula.
[8:13] Speaker 3: En la noche del cuarto día, se descubrió que las
[8:16] Speaker 3: caballerizas del castillo Berlifitzing estaban ardiendo, y la opinión unánime
[8:21] Speaker 3: de la vecindad añadió el crimen de incendio a la
[8:23] Speaker 3: ya horrible lista de fechorías y enormidades del varón. Pero
[8:28] Speaker 3: durante el tumulto ocasionado por este suceso, el joven noble
[8:32] Speaker 3: se hallaba aparentemente sumido en meditación y en una vasta
[8:36] Speaker 3: y desolada habitación superior del palacio familiar de Metzenherstein. Los ricos,
[8:41] Speaker 3: aunque descoloridos tapices que colgaban sombríamente en las paredes, representaban
[8:46] Speaker 3: las sombrías y majestosas figuras de mil ilustres antepasados. Allí,
[8:52] Speaker 3: sacerdotes ricamente vestidos con armiño y dignatarios pontificios, sentados familiarmente
[8:58] Speaker 3: con el autócrata y el soberano, vetaban los deseos de
[9:02] Speaker 3: un rey temporal, o restringían con el mandato de la
[9:05] Speaker 3: supremacía papal el cetro rebelde del archienemigo. Más allá, las
[9:10] Speaker 3: oscuras y altas estaturas de los príncipes Metzengerstein, sus musculosos
[9:15] Speaker 3: corceles de guerra lanzándose sobre los cadáveres de los enemigos caídos,
[9:20] Speaker 3: sobresaltaban a los nervios más firmes con su expresión vigorosa,
[9:23] Speaker 3: y aquí, de nuevo, las voluptuosas y cisneñas figuras de
[9:27] Speaker 3: las damas de antaño flotaban en los laberintos de un
[9:30] Speaker 3: baile irreal al compás de melodías imaginarias. Pero mientras el
[9:35] Speaker 3: varón escuchaba, o fingía escuchar, el creciente tumulto en las
[9:40] Speaker 3: caballerizas de Berlifitzing, o quizás meditaba sobre algún acto de
[9:44] Speaker 3: audacia más novedoso, más decidido, sus ojos se fijaron involuntariamente
[9:49] Speaker 3: en la figura de un caballo enorme y de color antinatural,
[9:52] Speaker 3: representado en el tapiz como perteneciente a un antepasado sarraceno
[9:56] Speaker 3: de la familia de su rival. El caballo mismo, en
[10:00] Speaker 3: primer plano del diseño, permanecía inmóvil y como una estatua,
[10:04] Speaker 3: mientras que más atrás, su desmontado jinete perecía bajo el
[10:08] Speaker 3: puñal de un Metzenherstein. En los labios de Federico apareció
[10:13] Speaker 3: una expresión diabólica al darse cuenta de la dirección que
[10:16] Speaker 3: su mirada había tomado sin que él lo notara. Sin embargo,
[10:21] Speaker 3: no la apartó. Al contrario, no podía explicarse de ninguna
[10:26] Speaker 3: manera la abrumadora ansiedad que parecía caer como un sudario
[10:29] Speaker 3: sobre sus sentidos. Con dificultad lograba conciliar sus sentimientos vagos
[10:35] Speaker 3: e incoherentes con la certeza de estar despierto. Cuanto más miraba,
[10:40] Speaker 3: más absorbente se volvía el hechizo, más imposible parecía que
[10:44] Speaker 3: pudiera apartar la mirada de la fascinación de aquel tapiz.
[10:48] Speaker 3: Pero el tumulto exterior se volvió de repente más violento.
[10:52] Speaker 3: y con un esfuerzo forzado desvió su atención hacia el
[10:55] Speaker 3: resplandor de la luz rojiza que las caballerizas en llamas
[10:58] Speaker 3: proyectaban directamente sobre las ventanas de la habitación. La acción,
[11:04] Speaker 3: sin embargo, fue sólo momentánea, su mirada volvió mecánicamente a
[11:08] Speaker 3: la pared. Para su extremo horror y asombro, la cabeza
[11:12] Speaker 3: del gigantesco corcel había, mientras tanto, cambiado de posición. El
[11:18] Speaker 3: cuello del animal, antes arqueado, como en compasión, sobre el
[11:22] Speaker 3: cuerpo postrado de su señor, estaba ahora extendido por completo
[11:26] Speaker 3: en dirección al varón. Los ojos, antes invisibles, ahora tenían
[11:32] Speaker 3: una expresión enérgica y humana, mientras brillaban con un rojo
[11:36] Speaker 3: ardiente e inusual, y los labios abiertos del caballo aparentemente
[11:40] Speaker 3: enfurecido dejaban ver por completo sus gigantescos y repugnantes dientes.
[11:46] Speaker 3: Aturdido por el terror, el joven noble tambaleó hacia la puerta.
[11:51] Speaker 3: Al abrirla, un destello de luz roja, que se filtraba
[11:54] Speaker 3: hasta el fondo de la cámara, proyectó su sombra con
[11:57] Speaker 3: un contorno nítido sobre el tembloroso tapiz y se estremeció
[12:01] Speaker 3: al percibir que esa sombra, mientras vacilaba un momento en
[12:05] Speaker 3: el umbral, adoptaba la posición exacta y llenaba precisamente el
[12:09] Speaker 3: contorno del despiadado y triunfante asesino del sarraceno Berlifitzing. Para
[12:15] Speaker 3: aliviar la depresión de su espíritu, el varón se apresuró
[12:18] Speaker 3: a salir al aire libre. en la puerta principal del
[12:22] Speaker 3: palacio se encontró con tres caballerizos. Con gran dificultad y
[12:27] Speaker 3: con inminente peligro para sus vidas, estaban conteniendo los saltos
[12:31] Speaker 3: convulsivos de un caballo enorme y de color ardiente.—¿ De
[12:35] Speaker 3: quién es ese caballo?— De donde lo sacaron, preguntó el joven,
[12:40] Speaker 3: en un tono de voz quejumbroso y ronco. al darse
[12:44] Speaker 3: cuenta de inmediato de que el misterioso corcel de la
[12:46] Speaker 3: cámara de tapices era el mismo exacto del furioso animal
[12:50] Speaker 3: que tenía ante sus ojos.— Es de su propiedad, señor—
[12:55] Speaker 3: respondió uno de los caballerizos—, al menos nadie más lo reclama.
[13:00] Speaker 3: Lo atrapamos cuando huía, humeando y echando espuma de rabia,
[13:03] Speaker 3: de las caballerizas en llamas del castillo Berlifitzing. Suponiendo que
[13:09] Speaker 3: pertenecía a la cuadra de caballos extranjeros del viejo conde,
[13:13] Speaker 3: lo trajimos de vuelta como extraviado. Pero los mozos de
[13:17] Speaker 3: allá niegan tener derecho alguno sobre la criatura, lo cual
[13:20] Speaker 3: es extraño, porque lleva claras señales de haber escapado por
[13:24] Speaker 3: poco de las llamas. Las letras WB también están marcadas
[13:29] Speaker 3: con mucha claridad en su frente, interrumpió un segundo caballerizo, supuse,
[13:35] Speaker 3: por supuesto, que eran las iniciales de Guillermo Bomberley Fitzsing.
[13:39] Speaker 3: pero todos en el castillo niegan rotundamente saber algo del caballo.
[13:44] Speaker 3: Extremadamente singular, dijo el joven varón, con aire pensativo y
[13:49] Speaker 3: aparentemente inconsciente del significado de sus palabras. Es, como ustedes dicen,
[13:55] Speaker 3: un caballo notable, un caballo prodigioso, aunque, como muy bien observan,
[14:00] Speaker 3: de carácter sospechoso e intratable, que sea mío, sin embargo,
[14:05] Speaker 3: añadió después de una pausa. Quizás un jinete como Federico
[14:09] Speaker 3: de Metzenherstein pueda domar incluso al diablo de las caballerizas
[14:13] Speaker 3: de Berlifitzing. Está equivocado, mi señor, el caballo, como creo
[14:18] Speaker 3: que ya mencionamos, no es de las caballerizas del conde.
[14:23] Speaker 3: Si así fuera, sabríamos mejor nuestro deber que traerlo ante
[14:27] Speaker 3: la presencia de un noble de su familia. Cierto, observó
[14:31] Speaker 3: el varón, secamente, y en ese instante un paje de
[14:35] Speaker 3: la cámara llegó del palacio con el rostro encendido y
[14:38] Speaker 3: paso precipitado. Susurró al oído de su amo un relato
[14:43] Speaker 3: sobre la repentina desaparición de una pequeña parte del tapiz
[14:46] Speaker 3: en una habitación que designó, entrando, al mismo tiempo, en
[14:51] Speaker 3: detalles de carácter minucioso y circunstancial. Pero debido al tono
[14:55] Speaker 3: bajo de voz con que estos últimos fueron comunicados, nada
[14:59] Speaker 3: escapó para satisfacer la curiosidad excitada de los caballerizos. El
[15:04] Speaker 3: joven Federico, durante la conferencia, pareció agitado por diversas emociones.
[15:10] Speaker 3: Sin embargo, pronto recuperó la compostura, y una expresión de
[15:14] Speaker 3: maldad decidida se asentó en su rostro mientras daba órdenes
[15:18] Speaker 3: terminantes de que cierta habitación fuera cerrada con llave de
[15:21] Speaker 3: inmediato y la llave quedara en su poder.«¿ Ha oído
[15:25] Speaker 3: usted de la muerte desdichada del viejo cazador Berlifitzing?» dijo
[15:30] Speaker 3: uno de sus vasallos al varón, cuando«¿ Qué Después de
[15:33] Speaker 3: la partida del paje, el enorme corcel que aquel noble
[15:36] Speaker 3: había adoptado como suyo, se lanzaba y corcoveaba con renovada
[15:40] Speaker 3: furia por la larga avenida que se extendía desde el
[15:43] Speaker 3: castillo hasta las caballerizas de Metzenherstein.— No, dijo el varón,
[15:49] Speaker 3: volviéndose bruscamente hacia el que hablaba, muerto.—¿ Dice usted?— Es
[15:55] Speaker 3: ciertamente verdad, mi señor, y para un noble de su nombre,
[15:59] Speaker 3: imagino que no será una noticia desagradable. Una sonrisa rápida
[16:04] Speaker 3: cruzó el rostro del que escuchaba.¿ Cómo murió? En sus
[16:09] Speaker 3: esfuerzos temerarios por rescatar una parte favorita de su caballeriza
[16:13] Speaker 3: de casa, pereció miserablemente en las llamas.—¡ De veras!— exclamó
[16:19] Speaker 3: el varón, como si lentamente y con deliberación se sintiera
[16:23] Speaker 3: impresionado por la verdad de alguna idea emocionante.—¡ De veras!—
[16:28] Speaker 3: repitió el vasallo.—¡ Espantoso!— dijo el joven con calma, y
[16:33] Speaker 3: se volvió tranquilamente hacia el castillo. A partir de esa fecha,
[16:38] Speaker 3: se produjo un cambio notable en el comportamiento exterior del
[16:42] Speaker 3: disoluto joven varón Federico von Metzenherstein. En efecto, su conducta
[16:48] Speaker 3: defraudó todas las expectativas y resultó poco acorde con los
[16:52] Speaker 3: puntos de vista de muchas mamás maquinadoras, mientras que sus
[16:55] Speaker 3: hábitos y maneras, menos que antes. ofrecían algo compatible con
[17:00] Speaker 3: los de la aristocracia vecina. Nunca se lo veía más
[17:04] Speaker 3: allá de los límites de su propio dominio, y en
[17:07] Speaker 3: este mundo amplio y social era completamente solitario, a menos,
[17:11] Speaker 3: claro está, que ese caballo antinatural, impetuoso y de color ardiente,
[17:16] Speaker 3: que a partir de entonces montaba continuamente, tuviera algún misterioso
[17:21] Speaker 3: derecho al título de su amigo. Numerosas invitaciones por parte
[17:25] Speaker 3: de la vecindad, sin embargo, llegaban periódicamente durante mucho tiempo.¿
[17:32] Speaker 3: Honrará el varón nuestras fiestas con su presencia?¿ Se unirá
[17:36] Speaker 3: el varón a nosotros en una cacería de jabalíes? Metzenherstein
[17:40] Speaker 3: no casa, Metzenherstein no asistirá, eran las altaneras y lacónicas respuestas.
[17:47] Speaker 3: Estos repetidos insultos no podían ser soportados por una nobleza imperiosa.
[17:53] Speaker 3: Tales invitaciones se volvieron menos cordiales, menos frecuentes, con el
[17:58] Speaker 3: tiempo cesaron por completo. Incluso se oyó a la viuda
[18:02] Speaker 3: del desdichado conde Berlefitzing expresar el deseo de que el
[18:05] Speaker 3: varón estuviera en casa cuando no quisiera estar en casa,
[18:08] Speaker 3: ya que desdeñaba la compañía de sus iguales, y que
[18:12] Speaker 3: cabalgara cuando no quisiera cabalgar, ya que prefería la sociedad
[18:16] Speaker 3: de un caballo. Esto era, ciertamente, una explosión muy tonta
[18:21] Speaker 3: de orgullo hereditario, y sólo demostraba cuán absurdas y sin
[18:25] Speaker 3: sentido suelen volverse nuestras palabras cuando deseamos ser especialmente enérgicos.
[18:31] Speaker 3: Los caritativos, sin embargo, atribuían el cambio en la conducta
[18:36] Speaker 3: del joven noble a la pena natural de un hijo
[18:38] Speaker 3: por la pérdida prematura de sus padres, olvidando, sin embargo,
[18:43] Speaker 3: su atroz y desenfrenado comportamiento durante el breve periodo inmediatamente
[18:47] Speaker 3: posterior a ese duelo. Algunos sabían, en efecto, que sugerían
[18:52] Speaker 3: una idea demasiado altanera de su propia importancia y dignidad. Otros,
[18:58] Speaker 3: entre los que se puede mencionar al médico de la familia,
[19:01] Speaker 3: no dudaban en hablar de melancolía mórbida y de mala
[19:04] Speaker 3: salud hereditaria, mientras que oscuros comentarios, de naturaleza más equívoca,
[19:10] Speaker 3: circulaban entre la multitud. En efecto, la perversa afición del
[19:15] Speaker 3: varón por su recientemente adquirido corcel una afición que parecía
[19:19] Speaker 3: cobrar nuevas fuerzas con cada nuevo ejemplo de las feroces
[19:23] Speaker 3: y demoníacas propensiones del animal, se convirtió finalmente, a los
[19:28] Speaker 3: ojos de toda persona razonable, en un fervor horrible y antinatural.
[19:33] Speaker 3: Bajo el resplandor del mediodía, en la hora muerta de
[19:36] Speaker 3: la noche, en la enfermedad o en la salud, en
[19:39] Speaker 3: la calma o en la tormenta, el joven Metzengerstein parecía
[19:43] Speaker 3: clavado en la silla de aquel caballo colosal. cuyas audacias
[19:47] Speaker 3: indomables armonizaban también con su propio espíritu. Había, además, circunstancias que,
[19:54] Speaker 3: unidas a los últimos acontecimientos, daban un carácter sobrenatural y
[19:58] Speaker 3: portentoso a la manía del jinete y a las capacidades
[20:02] Speaker 3: del corcel. El espacio recorrido en un solo salto había
[20:06] Speaker 3: sido medido con precisión y se descubrió que superaba, por
[20:10] Speaker 3: una asombrosa diferencia, las expectativas más salvajes de los más imaginativos.
[20:16] Speaker 3: El varón, además, no tenía un nombre particular para el animal,
[20:21] Speaker 3: aunque todos los demás en su colección se distinguían por
[20:24] Speaker 3: apelativos característicos. Su establo, también, estaba situado a distancia de
[20:30] Speaker 3: los demás, y en cuanto al cuidado y otras tareas necesarias,
[20:34] Speaker 3: nadie más que el propio dueño se había atrevido a oficiar,
[20:38] Speaker 3: ni siquiera a entrar en el recinto de aquel establo
[20:40] Speaker 3: en particular. También se observaba que, aunque los tres mozos
[20:45] Speaker 3: que habían atrapado al corcel cuando huía del incendio de
[20:48] Speaker 3: Berlifitzing habían logrado detener su carrera mediante un bocado de
[20:52] Speaker 3: cadena y un lazo, ninguno de los tres podía afirmar
[20:55] Speaker 3: con certeza que hubiera puesto, durante aquella peligrosa lucha o
[20:59] Speaker 3: en cualquier momento posterior, la mano sobre el cuerpo de
[21:03] Speaker 3: la bestia. No se puede suponer que ejemplos de inteligencia
[21:07] Speaker 3: particular en el comportamiento de un noble y fogoso caballo
[21:11] Speaker 3: sean capaces de excitar una atención irrazonable, especialmente entre hombres que,
[21:16] Speaker 3: entrenados a diario en las fatigas de la caza, podían
[21:19] Speaker 3: parecer bien familiarizados con la sagacidad de un caballo. Pero
[21:23] Speaker 3: había ciertas circunstancias que se imponían por sí mismas hasta
[21:27] Speaker 3: al más escéptico y flemático, y se dice que hubo
[21:30] Speaker 3: ocasiones en que el animal hizo retroceder de horror a
[21:33] Speaker 3: la multitud. boquiabierta que lo rodeaba ante el profundo y
[21:37] Speaker 3: significativo sentido de su terrible pateo, ocasiones en que el
[21:41] Speaker 3: joven Metzengerstein palidecía y se encogía ante la rápida y
[21:45] Speaker 3: penetrante expresión de su ojo serio y casi humano. Sin embargo,
[21:50] Speaker 3: entre todo el séquito del varón, nadie dudaba del ardor
[21:54] Speaker 3: de aquella extraordinaria afición que el joven noble sentía por
[21:57] Speaker 3: las cualidades fogosas de su caballo, al menos nadie, excepto
[22:02] Speaker 3: un paje insignificante y deforme, cuyas imperfecciones estorbaban a todos
[22:06] Speaker 3: y cuyas opiniones tenían la menor importancia posible. Él, si
[22:12] Speaker 3: es que sus ideas merecen ser mencionadas, tuvo el descaro
[22:15] Speaker 3: de afirmar que su Señor nunca saltaba a la silla
[22:18] Speaker 3: sin un escalofrío inexplicable y casi imperceptible, y que, al
[22:22] Speaker 3: regreso de cada uno de sus paseos largos y habituales,
[22:26] Speaker 3: una expresión de malignidad triunfante distorsionaba todos los músculos de
[22:30] Speaker 3: su rostro. Una noche tempestuosa, Metzenherstein, despertando de un sueño profundo,
[22:37] Speaker 3: bajó como un loco de su habitación, y montando a
[22:40] Speaker 3: toda prisa, se lanzó a través de los laberintos del bosque.
[22:45] Speaker 3: Un suceso tan común no atrajo atención particular, pero su
[22:49] Speaker 3: regreso era esperado con intensa ansiedad por sus sirvientes, cuando,
[22:53] Speaker 3: después de algunas horas de ausencia, las estupendas y magníficas
[22:57] Speaker 3: almenas del castillo Metzenherstein se descubrieron crepitando y tambaleándose hasta
[23:02] Speaker 3: sus cimientos, bajo el influjo de una densa y lívida
[23:05] Speaker 3: masa de fuego desgobernado. Como las llamas, cuando se vieron
[23:10] Speaker 3: por primera vez, ya habían avanzado tan terriblemente que todos
[23:14] Speaker 3: los esfuerzos por salvar cualquier parte del edificio eran evidentemente inútiles.
[23:19] Speaker 3: La asombrada vecindad permanecía ociosa alrededor en silenciosa y patética admiración.
[23:25] Speaker 3: Pero un nuevo y temible objeto pronto fijó la atención
[23:28] Speaker 3: de la multitud, y demostró cuánto más intensa es la
[23:32] Speaker 3: emoción que despierta en los sentimientos de una multitud la
[23:35] Speaker 3: contemplación de la agonía humana, que la provocada por los
[23:38] Speaker 3: más espantosos espectáculos de la materia inanimada. Por la larga
[23:43] Speaker 3: avenida de viejos robles que conducía desde el bosque hasta
[23:47] Speaker 3: la entrada principal del castillo Metzengerstein, se vio a un corcel,
[23:51] Speaker 3: que llevaba un jinete sin sombrero y desordenado, saltar con
[23:55] Speaker 3: una impetuosidad que superaba al mismísimo demonio de la tempestad.
[24:00] Speaker 3: La carrera del jinete era indiscutiblemente, por parte de éste, incontrolable.
[24:06] Speaker 3: La agonía de su rostro, la lucha convulsiva de su cuerpo,
[24:10] Speaker 3: daban evidencia de un esfuerzo sobrehumano, pero ningún sonido, salvo
[24:15] Speaker 3: un solo grito, escapó de sus labios ensangrentados, que estaban
[24:19] Speaker 3: mordidos de lado a lado por la intensidad del terror.
[24:23] Speaker 3: Un instante, y el repiqueteo de los cascos resonó aguda
[24:27] Speaker 3: y estridentemente por encima del rugido de las llamas y
[24:30] Speaker 3: los alaridos del viento, otro, y saltando de un solo
[24:34] Speaker 3: impulso la puerta y el foso, el corcel saltó hasta
[24:37] Speaker 3: las tambaleantes escaleras del palacio, y con su jinete desapareció
[24:42] Speaker 3: en medio del torbellino de fuego caótico. La furia de
[24:46] Speaker 3: la tempestad cesó de inmediato, y una calma sepulcral la
[24:49] Speaker 3: sucedió con sordidez. Una llama blanca aún envolvía el edificio
[24:54] Speaker 3: como un sudario y, extendiéndose a lo lejos en la
[24:58] Speaker 3: tranquila atmósfera, proyectaba un resplandor de luz sobrenatural, mientras una
[25:03] Speaker 3: nube de humo se asentaba pesadamente sobre las almenas en
[25:06] Speaker 3: la distintiva y colosal figura de un caballo. Fin.¿ Has
[25:12] Speaker 3: escuchado Metzenherstein? Primer relato publicado por Edgar Allan Poe en
[25:17] Speaker 3: enero de 1832. Con esta narración inaugural, Poe nos introduce en
[25:23] Speaker 3: un universo donde el orgullo, la violencia y la ambición
[25:27] Speaker 3: terminan conduciendo inevitablemente a la destrucción. La historia de Federico
[25:32] Speaker 3: de Metzengerstein nos recuerda que ninguna riqueza ni ningún poder
[25:36] Speaker 3: son suficientes para escapar de las consecuencias de nuestros propios actos,
[25:41] Speaker 3: especialmente cuando el odio y la crueldad gobiernan nuestras decisiones.
[25:46] Speaker 3: A través del misterioso caballo de fuego y de la
[25:49] Speaker 3: antigua rivalidad entre dos linajes, el autor crea un relato
[25:53] Speaker 3: cargado de simbolismo en el que la venganza sobrenatural y
[25:56] Speaker 3: la fatalidad parecen actuar como una fuerza inevitable. El desenlace
[26:01] Speaker 3: deja al lector con la inquietante sensación de que algunas
[26:04] Speaker 3: profecías no anuncian el futuro, sino que terminan haciéndolo realidad.
[26:10] Speaker 3: Al recorrer cronológicamente la obra narrativa de Edgar Allan Poe
[26:14] Speaker 3: comenzamos un fascinante viaje por la evolución de uno de
[26:17] Speaker 3: los grandes maestros de la literatura universal. Desde este primer
[26:22] Speaker 3: relato ya es posible reconocer la extraordinaria imaginación, la riqueza
[26:26] Speaker 3: de sus atmósferas y la profundidad psicológica que convertirían sus
[26:30] Speaker 3: cuentos en una referencia indispensable del terror, el misterio y
[26:34] Speaker 3: la narrativa fantástica. Esperamos que hayas disfrutado este episodio y
[26:40] Speaker 3: que continúes acompañándonos en los próximos capítulos de la Biblioteca
[26:44] Speaker 3: de Edgar Allan Poe, donde seguiremos descubriendo, obra tras obra
[26:48] Speaker 3: y en estricto orden cronológico, la extraordinaria producción narrativa de
[26:53] Speaker 3: uno de los escritores más influyentes de todos los tiempos.
[26:58] Speaker 3: Si este proyecto te parece valioso, puedes apoyarnos de una
[27:02] Speaker 3: manera muy sencilla. Síguenos en tu plataforma de podcast favorita.
[27:06] Speaker 3: Comparte este episodio con otros amantes de la literatura clásica
[27:10] Speaker 3: y deja una valoración o comentario. Con ello ayudas a
[27:14] Speaker 3: que más personas descubran estas obras y a que este
[27:17] Speaker 3: recorrido cronológico por la bibliografía de Arthur Allan Poe llegue
[27:21] Speaker 3: cada vez a más oyentes. En Audiolibros Quimera creemos que
[27:26] Speaker 3: los grandes clásicos merecen seguir siendo escuchados por nuevas generaciones.
[27:32] Speaker 2: Escucha. Relájate. Disfruta. Hasta nuestro próximo encuentro en la biblioteca
[27:39] Speaker 2: de Edgar Allan Poe.

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