# LOS RICOS SON ESTÚPID0S (Y ESTE VIDEO LO PRUEBA)

An episode of [Subterráneo](https://invisiblenetwork.ai/podcast/1799322016), 30 Mar 2025, 9:18.

Audio: https://content.rss.com/episodes/318536/1964362/subterraneo/2025_03_30_16_26_34_9f420bd8-7317-418c-8bc2-15c9cb21f1bf.mp3

En este video exploramos el fenómeno del "consumo conspicuo" y cómo los ricos gastan fortunas en cosas absurdas solo para demostrar su estatus. Desde carne cubierta de oro hasta vuelos de lujo que cuestan más que un auto, analizamos por qué estas prácticas no solo son ridículas, sino también insostenibles. ¿Realmente vale la pena pagar por la exclusividad, o solo es una forma de alimentar el ego? Únete al debate y descubre cómo el hipercapitalismo ha llevado a comportamientos cada vez más grotescos en nombre del "lujo".

## Transcript

[0:00] Cuando yo era pequeño, mi abuela me decía que
[0:01] lo barato siempre sale caro. Pero estamos viviendo
[0:05] en una época en donde lo caro muchas veces ya
[0:07] no representa una ventaja de calidad sobre lo
[0:09] barato, sino que simplemente es caro porque su
[0:13] único objetivo es ser caro. El tema de este video
[0:17] como el de muchos otros dentro de este canal
[0:19] se me ocurrió durante un proceso de encabronamiento
[0:21] que tuvo que ver con un video en el que el popular
[0:25] rapero mexicano Santa Fe Clan fue invitado por
[0:29] otro rapero llamado Tekashi69 a un restaurante
[0:32] para preparar un sencillo que iban a sacar juntos.
[0:35] Ahora, en el video se puede ver a un chef preparando
[0:38] un jugoso pedazo de carne cubierto con una hoja
[0:42] de oro de 24 quilates. Ahora, para los que conozcan
[0:45] a Santa Fe Clan sabrán que es un hombre que verdaderamente
[0:49] vino desde abajo. Vamos, de repente escuchamos
[0:52] que peso pluma, es de barrio y luego te enteras
[0:55] que su familia es una de las más acaudaladas
[0:57] de Guadalajara. Pero aquí sí, Santa Fe Clan vino
[1:00] de uno de esos barrios que ya a duras penas tienen
[1:03] drenaje. Y por eso ha conectado muchísimo con
[1:06] la gente, porque representa una anomalía en el
[1:09] Star System que suele siempre encumbrar solo
[1:12] a humanos que ya tienen algún tipo de conecte
[1:14] en el mundo. Ahora, el rollo con el video que
[1:17] me hizo enojar es que vemos a Santa Fe Clan viendo
[1:19] cómo el chef corta ese pedazo de carne que trae
[1:23] la hoja de oro encima y con toda la ingenuidad
[1:26] del mundo le pregunta en voz alta ¿Oye, y se
[1:28] come con el papel? Como preguntándose por qué
[1:32] demonios estaban dejándole el papel de envoltura
[1:35] a la carne. En ese momento, el que está grabando
[1:38] el video enfoca a Tekashi69, que no dice nada,
[1:42] pero que hace una cara como diciendo ¡Ay, este
[1:44] pendejo! Y pues sí, Santa Fe Clan nunca había
[1:47] visto un pedazo de carne cubierto con hoja de
[1:50] oro. Y por eso fue menospreciado por todos los
[1:53] presentes. Ahora, nuestra primera reacción puede
[2:12] ser, uy, qué inculto este cabrón. Pero cuando
[2:14] lo piensas dos segundos, de inmediato también
[2:17] podríamos pensar que la reacción de Santa Fe
[2:20] Clan tiene algo de sentido. Aún si entendemos
[2:23] que ese papel dorado es hoja de oro, la pregunta
[2:26] sigue siendo la misma. ¿Se come con el papel?
[2:30] Y si se come con el papel, ¿para qué comeríamos
[2:33] una carne cubierta con hoja de oro? Cuando a
[2:36] todas luces el oro es un metal inodoro e insípido.
[2:40] La respuesta de Santa Fe Clan y a nosotros la
[2:42] dio en 1899 el sociólogo Thorsten Veblen, que
[2:46] hace más de 100 años ya veía venir el hipercapitalismo
[2:50] obsceno en el que estamos todos inmersos. Y acuñó
[2:53] un término muy importante, conspicuous consumption.
[2:57] La palabra conspicuo significa notable, visible,
[3:00] sobresaliente. Por ende, el consumo conspicuo
[3:03] es aquel que muchas personas emprenden para satisfacer
[3:06] una necesidad personal de supervivencia o de
[3:08] confort, pero al mismo tiempo exhibiendo públicamente
[3:12] su poder económico con una meta clara. Alcanzar
[3:15] o mantener un determinado estatus social. Cuando
[3:19] tú decides usar un traje de 5 mil dólares en
[3:21] lugar de uno de 100 dólares, en efecto estás
[3:24] gastando dinero porque muy probablemente la calidad
[3:26] del traje de 5 mil dólares sea mejor y por ende
[3:29] tal vez estés más cómodo. Pero también lo haces
[3:33] porque ese traje de 5 mil dólares va a atraer
[3:36] miradas y también, por desgracia, a abrirte puertas
[3:39] que con tu traje de 100 dólares jamás se habrían
[3:42] abierto. Ahora, este consumo conspicuo, según
[3:44] nuestro querido Thornstein Bevels, cuando se
[3:47] lleva al extremo, da lugar a un nuevo tipo de
[3:49] consumo todavía más barroco llamado el consumo
[3:52] envidioso ya no busca satisfacer una necesidad
[3:57] con elegancia. Aquí la única meta es generar
[4:00] el sentimiento negativo de la envidia en los
[4:03] demás. Decirles directamente a la cara a todos
[4:06] los que te ven que por más que lo intenten, jamás
[4:09] van a estar a tu nivel. Ahora, el problema del
[4:12] consumo envidioso es que antes lograbas esto
[4:14] diciéndole a tu vecino que tenías una televisión
[4:17] a color. Pero como la clase media se ha incrementado
[4:20] a niveles verdaderamente exponenciales en las
[4:22] últimas décadas, los ricos del mundo se han visto
[4:25] en el predicamento de tener que desarrollar comportamientos
[4:28] verdaderamente absurdos para tratar de separarse
[4:32] de los pobres. Los pobres diablos como nosotros.
[4:35] El libre mercado ha traicionado a los ricos en
[4:38] el sentido de que ha hecho accesibles cosas que
[4:40] hace años no podían ni soñarse. Por ejemplo,
[4:44] la carne de Kobe, que hace dos décadas era una
[4:46] de las carnes más exclusivas del mercado y que
[4:49] sigue siendo una de las mejores carnes del mundo,
[4:51] solo podía comerse en Japón. Pero ahora la tienes
[4:55] con certificado de autenticidad y todo en tu
[4:57] city market de confianza. Vamos, es cara, pero
[5:00] no tienes que viajar hasta Japón para probarla.
[5:02] Y entonces el Kobe se vuelve exclusivo para la
[5:05] clase media, pero deja de serlo para las clases
[5:08] altas. Y el fenómeno de la exclusividad es interesante
[5:11] porque es un juego de gato y ratón donde el ratón,
[5:14] nosotros, estamos todo el tiempo tratando de
[5:17] seguirle los pasos a nuestros depredadores, los
[5:20] ricos. Y con tal de aparentar que no somos presas,
[5:23] sino depredadores, nos endeudamos hasta las cejas
[5:26] para comprarnos nuestra bolsita Chanel, nuestra
[5:29] maleta Louis Vuitton. Sin importar que nuestro
[5:31] único destino recurrente en avión sea Acapulco,
[5:34] vamos a ir a Acapulco con nuestra maleta Louis
[5:37] Vuitton como chingados. Ahora, esto mete en aprietos
[5:41] a los ricos porque sus marcas favoritas han pasado
[5:44] a formar parte del imaginario colectivo de la
[5:46] clase media. Y por eso se ha activado una carrera
[5:49] enfermiza por la exclusividad, representada a
[5:53] través de comportamientos sociales cada vez más
[5:55] grotescos, cuyo único fin es precisamente esgrimir
[6:00] esa exclusividad. Por ejemplo, investigando un
[6:04] poco para este video, me encontré con un video
[6:05] muy divertido de una mujer que presumía haber
[6:07] gastado 150 mil pesos mexicanos, más o menos
[6:11] 8 mil dólares, en un vuelo en primera clase.
[6:14] Y narraba su experiencia a través de un video
[6:16] en donde le sorprendía que podía comer todo lo
[6:19] que quisiera en el vuelo y que además le regalaban
[6:22] una pijama muy cómoda. Y vamos, si ves el video
[6:25] por encima dices, oye, qué rico volar así. Pero
[6:28] cuando lo piensas dos malditos segundos es como
[6:30] de, bitch, puedes conseguir una pijama como la
[6:33] que te regalaron en mil pesos y comer todo lo
[6:36] que quieras en un restaurante chingón por tres
[6:38] mil, cuatro mil pesos, donde chingados quedan
[6:41] los otros 146 mil pesos del boleto. ¿En la cobijita?
[6:45] ¿En el asiento 100 % reclinable? ¡No! Los otros
[6:48] 146 mil pesos están en el poder decir que te
[6:52] gastaste 150 mil pesos en un vuelo. Y lo peor
[6:55] del asunto es que las empresas entienden a la
[6:57] perfección nuestra estupidez y ya abandonaron
[7:00] por completo la idea de ponerle precio a las
[7:02] cosas en función de lo que valen. Porque ahora
[7:05] el precio lo determina la exclusividad y lo que
[7:08] los seres humanos estamos dispuestos a pagar
[7:10] por esa exclusividad. ¿Por qué pagarías 2 .2
[7:14] millones de dólares por estos tenis? Bueno, porque
[7:17] Michael Jordan los usó en la icónica final de
[7:20] 1988 con los Chicago Bulls. Y pues sí, ahí tienes
[7:23] un objeto de colección que es al mismo tiempo
[7:25] una pieza histórica, etc. ¿Pero por qué pagarías
[7:28] más de 200 mil pesos por estos otros tenis? Estos
[7:32] sí, no los usó nadie. O peor aún, pagar precios
[7:36] exorbitantes por artículos que intencionadamente
[7:38] buscan parecer baratos como una forma irónica
[7:42] de gastar dinero a lo bestia. Como esta bolsa
[7:44] de papitas de Valenciaga en donde puedes guardar
[7:47] tus cosas y que se vende por la módica suma de
[7:49] 2 mil dólares. Y vamos, esto sigue siendo moda
[7:53] que ni siquiera representa la exclusividad que
[7:55] buscan los verdaderamente ricos. Pero en un mundo
[7:59] donde la sustentabilidad se antoja cada vez más
[8:01] lejana, todo esto, además de parecer ridículo,
[8:04] suena también obsceno, inconsciente, absurdo.
[8:07] Y sí, todos nosotros tenemos lujitos que para
[8:10] otra persona pueden resultarle obscenos. Vamos,
[8:12] todos somos siempre el pobre de alguien más,
[8:15] pero también el rico de alguien más. Tener agua
[8:18] corriente en nuestras casas ya sería un lujo
[8:20] para muchísimas personas en África o la India.
[8:26] Pero los ejemplos que les mencioné con anterioridad
[8:28] suenan obscenos para cualquier estándar que se
[8:31] les ocurra. Y no solo obscenos, sino burdos.
[8:34] Porque lo interesante del asunto es que el mal
[8:37] gusto que las clases sociales altas le recriminan
[8:40] a las clases sociales bajas aparece precisamente
[8:42] en estos extremos donde lo único que se busca
[8:46] es exhibir la riqueza solo por exhibirla. Vean
[8:49] estas mamadas y díganme dónde está el refinamiento.
[8:53] Nos maravillan por su belleza o de plano nos
[8:55] dan un poco de pena ajena. La riqueza llevada
[8:58] al extremo y el mal gusto siempre se tocan. Así
[9:02] que la próxima vez que alguien a quien vende
[9:04] un extracto social un poco más bajo pregunte
[9:06] si el ribeye se come con el papel, piensen que
[9:10] tal vez existe la posibilidad de que en efecto
[9:12] sea una estupidez comerse el ribeye con la hoja
[9:16] de oro encima.

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