# Los Swifties me atacaron | El horror de las relaciones parasociales

An episode of [Subterráneo](https://invisiblenetwork.ai/podcast/1799322016), 31 Aug 2025, 9:31.

Audio: https://content.rss.com/episodes/318536/2192202/subterraneo/2025_08_31_15_25_34_3ae94061-0d9e-4301-915d-9b83b2599f3e.mp3

En este episodio analizamos el fenómeno de las relaciones parasociales, ese lazo emocional que muchos fans llegan a sentir con artistas, cantantes, deportistas o influencers. 🌟 A partir del caso de Taylor Swift y la intensidad de sus seguidores, exploramos cómo la admiración puede transformarse en algo mucho más complejo. Recordamos historias de celebridades como Jodie Foster, Christina Grimmie, Selena Quintanilla y Paula Abdul, que muestran los riesgos de cuando la frontera entre admiración y obsesión se vuelve difusa. Más allá de los casos famosos, reflexionamos sobre lo que este fenómeno revela de nuestra sociedad actual: la soledad, la necesidad de conexión y la forma en que la cultura pop se convierte en un refugio emocional. 🎙️ Un episodio para entender la psicología detrás del fanatismo, la cultura de masas y cómo mantener relaciones más sanas con nuestros ídolos.

## Transcript

[0:00] Hace unos días cometí el grandísimo error de
[0:02] hablar mal de Taylor Swift. Y vamos, ni siquiera
[0:04] es que haya hablado mal de ella, simplemente
[0:06] me cuestionaba si su reciente compromiso con
[0:09] Travis Kelsey duraría más de 5 años o se convertiría
[0:12] en otro disco de desamor de la cantante. Y bueno,
[0:14] a los 2 segundos de publicar el video me llovieron
[0:17] mensajes directos de todo tipo, sobre todo diciéndome
[0:20] que yo era un amargado, que qué triste ser yo,
[0:23] que qué asco mi actitud, que mejor me callara,
[0:25] en fin, una multitud de comentarios que a mí
[0:27] en lo personal pues no me hacen nada. porque
[0:29] estoy acostumbrado al hate en redes sociales,
[0:32] pero que a diferencia de los comentarios que
[0:34] suelen llegarme por películas que critico y que
[0:37] otras personas defienden, a diferencia de esos
[0:39] comentarios de hate normal, estos traían odio
[0:42] de verdad. Vamos, se notaba que las personas
[0:45] que me escribían, me escribían enojadas, genuinamente
[0:47] furiosas, como si hubiera tocado algo verdaderamente
[0:50] valioso para ellas, algo sagrado. Y esto es producto
[0:53] de un fenómeno conocido como relaciones parasociales.
[0:57] Quiero hablar de esto porque en esta era de profunda
[0:59] soledad en donde los seres humanos vemos que
[1:02] las promesas que se nos hicieron de chicos no
[1:04] se cumplen y también vemos que cada vez es más
[1:07] difícil, más caro y más complicado existir, de
[1:09] repente lo único que nos ancla con fuerza a la
[1:11] existencia es la fantasía de creer que una celebridad,
[1:13] un deportista famoso o un influencer está emocionalmente
[1:16] vinculado con nosotros. Nada me sale bien, pero
[1:19] al menos Taylor Swift entiende cómo me siento
[1:21] y como es la única persona en el mundo que lo
[1:24] entiende, voy a defenderla hasta las últimas
[1:26] consecuencias. Y vamos, en la mayoría de los
[1:28] casos, esto no trasciende a nada más que un deseo
[1:31] de comprar los discos, la ropa, los boletos de
[1:33] Taylor Swift. Pero a veces la mezcla de soledad
[1:36] y fanatismo puede dar lugar a conductas muy complicadas
[1:39] que pueden terminar en casos criminales terribles.
[1:41] Por ejemplo, el famoso caso de John Hinckley
[1:44] Jr. y Jodie Foster, que hasta hoy es uno de los
[1:47] casos más sonados de relaciones parasociales
[1:49] de la historia. Y la historia es increíble porque
[1:51] resulta que en 1976, como ustedes bien saben,
[1:54] se estrenó la película Taxi Driver dirigida por
[1:57] Martin Scorsese. Y la película, como su título
[2:00] lo indica, trata de un conductor de taxi interpretado
[2:03] por Robert De Niro que entabla una relación de
[2:05] amistad con una joven trabajadora sexual interpretada
[2:08] por Jodie Foster, que en ese momento tenía apenas
[2:11] 12 años de edad. En fin, digamos que eran otros
[2:14] tiempos, pero el punto es que cuando se estrenó
[2:17] la película, un hombre llamado John Hinckley,
[2:19] de 21 años de edad, que había nacido en una familia
[2:21] relativamente acomodada, se obsesionó por completo
[2:24] con la película. Y como se identificaba o aspiraba
[2:27] a ser como el personaje de Robert De Niro, desarrolló
[2:30] la misma obsesión enfermiza que De Niro tiene
[2:32] con el personaje de Jodie Foster en la película.
[2:35] Ahora, Jodie Foster no tenía ni idea de que esto
[2:37] estaba pasando y eso es parte fundamental de
[2:40] este tipo de fenómenos porque las celebridades
[2:42] de repente... se encuentran, pues un hombre dentro
[2:44] de su casa o una nota con un corazón sangrante
[2:46] o cosas de ese estilo, sin tener la menor idea
[2:49] de que eso es producto de una relación unilateral
[2:51] de un fan enloquecido con ellos. Ahora, el caso
[2:54] es que John se obsesiona profundamente con Jodie
[2:56] Foster y decide justo como el personaje de Taxi
[2:58] Driver que para hacerse notar por el mundo y
[3:01] por Jodie Foster requiere hacer algo verdaderamente
[3:03] dramático. Y en su fantasía delirante concluye
[3:06] que ese acto dramático lo más conveniente es
[3:09] que sea desvivir al presidente de los Estados
[3:12] Unidos que en ese momento era Ronald Reagan.
[3:15] Y la cosa no queda ahí porque el 30 de marzo
[3:17] de 1981 Hinckley en efecto atenta contra Ronald
[3:21] Reagan en frente del Hotel Hilton en Washington
[3:23] D .C. vaciando su pistola en frente del presidente,
[3:26] hiriéndolo a él y a otras tres personas entre
[3:28] las que estaban el secretario de prensa del presidente,
[3:30] James Brady, que por desgracia termina con daño
[3:33] cerebral. Ahora, imagínense ser Jodie Foster
[3:36] y despertarse con la noticia de que alguien acaba
[3:39] de atentar contra el presidente y que la culpa
[3:41] indirecta es tuya. Porque el loco que quería
[3:44] desvivir al presidente quería hacerlo solo para
[3:47] que tú, Jodie Foster, notaras su existencia.
[3:50] Y pues claro, como era de esperarse, agarraron
[3:52] a John Hinckley en ese momento y estaba en un
[3:54] estado de demencia tan potente que cuando lo
[3:56] juzgaron lo declararon no culpable por razones
[4:00] de insania mental. Y el hombre fue internado
[4:02] en un hospital psiquiátrico y ahí estuvo durante
[4:04] tres décadas. Y justo en el 2016 lo liberaron
[4:07] bajo supervisión. Y el hombre pues declaró que
[4:09] no sabía lo que le había pasado y que estaba
[4:11] profundamente arrepentido. Vamos, un hombre que
[4:14] después de tres décadas pudo volver a reintegrarse
[4:16] a la sociedad después de vivir una obsesión parasocial
[4:18] totalmente desquiciante. Ahora, las cosas definitivamente
[4:22] pueden salir mucho peor que en el caso de Jodie
[4:24] Foster. Como lo que le ocurrió a Christina Grimm
[4:27] y una youtuber que se hizo famosa a los 15 años
[4:29] de edad por cantar la canción de Just a Dream
[4:31] en un video y que empezó a amasar una gran cantidad
[4:34] de seguidores. porque era una mujer con una voz
[4:37] sobresaliente y además amable e interesante.
[4:39] Total que en el 2014 la invitan a participar
[4:42] en la sexta temporada de The Voice, el reality
[4:45] este de cantantes gringos. Y su participación
[4:47] se volvió también viral. Cantó Wrecking Ball
[4:49] de Miley Cyrus y todos los jueces voltearon sus
[4:52] sillas y bueno, fue un video que todos vimos.
[4:55] Y a raíz de esto, Christina comenzó a dar shows
[4:57] en vivo hasta que el 10 de junio del 2016 un
[5:00] tipo llegó. la desvivió y luego se desvivió a
[5:02] sí mismo. Un tipo que nadie sabía quién era y
[5:04] que después se dieron cuenta que era un humano
[5:06] llamado Kevin James Lovell, un joven de 27 años
[5:09] que vivía en Florida, introvertido pero sin antecedentes
[5:12] penales y sin historial de violencia previa,
[5:14] que trabajaba en una tienda de electrónicos,
[5:16] que poco a poco comenzó a obsesionarse con Cristina
[5:19] y pues ya empezaba a hablar de ella como que
[5:21] estaban destinados a estar juntos y como no se
[5:24] sentía lo suficientemente guapo como para conquistarla,
[5:28] comenzó a gastar una gran cantidad de dinero
[5:29] en operaciones. para verse mejor, se hizo cirugía
[5:32] láser en los ojos, se arregló los dientes, perdió
[5:34] peso, cambió su dieta. Y pues ya sus amigos estaban
[5:36] como de, güey, cálmate un poquito, porque no
[5:39] pasa nada, o sea, no la vas a conocer. Pero el
[5:41] tipo estaba convencido no solo de que él y Cristina
[5:43] iban a estar juntos, sino de que ya casi tenían
[5:45] una relación. Y en el momento en que se dio cuenta
[5:48] que tal vez nunca iban a estar juntos, agarró
[5:50] dos pistolas semiautomáticas, un cuchillo de
[5:52] caza, munición y se formó en la fila de autógrafos
[5:55] del concierto de Cristina, que no tenía ni idea
[5:57] de quién era él. Y por desgracia, el evento no
[6:00] tenía detectores de metal ni controles de seguridad
[6:03] adecuados y ocurrió la desgracia. Y si en ese
[6:06] momento podríamos decir a pinches hombres son
[6:09] los que se obsesionan, son los que los más susceptibles
[6:11] a este tipo de comportamientos. Pero no, las
[6:13] mujeres también protagonizan varios casos de
[6:16] este estilo. Todos conocemos, por ejemplo, el
[6:18] de Selena Quintanilla y Yolanda Saldívar, que
[6:20] era la presidenta del club de fans de Selena
[6:22] y además su asistente personal y que admiraba
[6:25] tanto a Selena que moldeó su vida en torno a
[6:27] ella, forzándose cada vez más dentro de su existencia
[6:30] hasta que Selena la vio y decidió empezar a alejarse.
[6:33] Y Yolanda, como bien saben. No lo permitió. O
[6:36] el caso de Paula Abdul y Paula Goodspeed, una
[6:38] fan obsesionada con la famosa jurado de American
[6:41] Idol que intentó participar en el show que fue
[6:43] rechazada y humillada en público y se obsesionó
[6:46] aún más, acechándola constantemente por todos
[6:49] lados hasta que en el 2008 apareció desvivida
[6:52] en su coche en frente de la casa de Paula Abdul.
[6:55] O el caso de David Letterman y Margaret Murray
[6:57] Ray, una mujer que estaba convencida de que tenía
[6:59] una relación con el presentador de televisión
[7:01] y que solía entrar a su casa repetidamente, que
[7:04] se robó su Porsche alegando que era su esposo
[7:06] y entonces era su coche y que le enviaba cartas
[7:09] todos los días firmando como la señora Letterman.
[7:12] La mujer fue arrestada en múltiples ocasiones
[7:14] hasta que un buen día también decidió desvivirse.
[7:16] Y todo esto nos revela un panorama muy complicado
[7:19] de desesperanza humana en donde las celebridades
[7:21] se convierten en el último reducto de esperanza
[7:24] para muchas personas. Jamás voy a encontrar el
[7:26] amor, nunca he tenido pareja, estoy destinado
[7:29] a la soledad, pero al menos Taylor Swift se está
[7:31] casando con un hombre bueno. Y claro, cuando
[7:34] tú piensas esto y llega un tarado como yo a decirte,
[7:37] bueno, lo más probable es que estos dos se vayan
[7:39] a divorciar en algún momento, tu mundo se derrumba.
[7:42] Si ya ni siquiera puedo confiar en el amor de
[7:44] Taylor Swift, entonces ¿qué me queda? Y esto
[7:47] no lo digo para criticar a las personas que se
[7:49] sienten así, porque de alguna forma no es una
[7:51] decisión consciente ser un fan enloquecido de
[7:54] alguien. Es el producto de una sociedad que lleva
[7:56] a sus individuos al borde de la locura mediante
[7:58] esquemas sociales muy difíciles de sobrellevar.
[8:01] En ningún momento quiero quejarme de esto. estas
[8:03] personas que viven estas situaciones. Este video
[8:06] es más bien para contextualizar la idea de que
[8:08] si ustedes se sienten agredidos por alguien que
[8:10] habla mal de Taylor Swift o de Harry Styles o
[8:12] de quien sea, entiendan que esas figuras no...
[8:14] tienen nada que ver con ustedes. Que esas figuras
[8:18] ganan millones de dólares precisamente gracias
[8:20] a la explotación de esos deseos parasociales
[8:23] que los llevan a ustedes a comprar hasta los
[8:25] calcetines de Taylor Swift. Y una vez entendido
[8:28] esto, podemos liberarnos, no en el sentido de
[8:30] que dejemos de escuchar la música de Harry Styles,
[8:32] sino en el sentido de que somos seres humanos
[8:35] independientes que no están definidos ni por
[8:38] sus gustos musicales, ni por sus gustos cinematográficos,
[8:41] sino por su esencia humana. Si están ustedes
[8:43] pasando por un mal momento, les recomiendo que
[8:45] no se refugien en estas relaciones que pueden
[8:48] terminar de forma muy dramática y tóxica y que
[8:51] acudan con algún especialista, pero sobre todo
[8:53] que entiendan que su valor como seres humanos
[8:56] no está vinculado a estas celebridades que no
[8:58] tienen ni idea de quién eres tú ni yo y que se
[9:00] convierten muchas veces en peligrosas máquinas
[9:03] de explotación de nuestras obsesiones y nuestras
[9:05] limitaciones emocionales. Y esto es un juego
[9:08] que como pueden ver en los ejemplos que les puse
[9:10] anteriormente en este video. es riesgoso hasta
[9:13] para las celebridades que viven de eso. Escuchemos
[9:15] juntos a Taylor Swift, esperemos que no se divorcie,
[9:18] pero también aceptemos sin llorar ni patalear
[9:20] que cabe la posibilidad de que se separen en
[9:22] unos años, que eso de ninguna forma va a afectar
[9:25] nuestras vidas. Sigamos adelante y veámonos aquí
[9:28] la próxima semana, como siempre, en El Subterráneo.

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